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	<title>becario en moncloa</title>
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	<description>Medios, política y sociedad... desde otro punto de vista</description>
	<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 18:10:52 +0000</pubDate>
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		<title>¿Votar a un partido o a un candidato?</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 18:10:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[democracia interna]]></category>

		<category><![CDATA[ley electoral]]></category>

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		<description><![CDATA[La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como oyente al Segundo Workshop sobre la Economía Política de la Democracia, dirigido por Josep Colomer, en el que intervinieron reconocidos especialistas en el área de los sistemas electorales, como David Marsh o Louis Massicotte. La idea central en torno a la cual giraban las sesiones era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como oyente al <strong>Segundo Workshop sobre la Economía Política de la Democracia</strong>, dirigido por Josep Colomer, en el que intervinieron reconocidos especialistas en el área de los sistemas electorales, como David Marsh o Louis Massicotte. La idea central en torno a la cual giraban las sesiones era la <strong>necesidad de reorientar la agenda de investigación</strong> en este área. Hasta el momento, el interés ha recaído principalmente en cómo la representación de los diferentes partidos se ve afectada por las leyes electorales, o en cómo los propios partidos manipulan estas normas en beneficio propio. Colomer y el resto de asistentes propusieron <strong>una nueva dimensión a ser analizada</strong>: la referente a cómo los diferentes candidatos, dentro de cada partido, obtienen la representación. En otras palabras, <strong>se trata de estudiar no sólamente cómo el número de votos obtenido por cada partido se convierte en una cantidad determinada de escaños</strong>, sino también <strong>cómo éstos son distribuidos entre los miembros de cada partido que se presentan a la elección</strong>.</p>
<p>Mis compañeros de <a href="http://lanuevakancilleria.blogspot.com/2009/06/algunas-ideas-sobre-el-tipo-de-voto.html"><u>La Kancillería</u></a> y <a href="http://elpatidescobert.blogspot.com/2009/06/la-setmana-passada-en-el-marc-del.html"><u>El Pati Descobert</u></a> ya han comentado su opinión sobre algunas de las cuestiones que se plantearon durante el Workshop, en un par de muy recomendables entradas. Sin embargo, me gustaría añadirme a la &#8220;conversación&#8221; con una breve reflexión sobre <strong>un par de temas que creo que no se tocaron con la suficiente profundidad</strong>, y que personalmente me parecen más interesantes que el debate de tipo descriptivo sobre las diferentes fórmulas electorales utilizadas para otorgar mayor prioridad a la representación personal.</p>
<p>El primero de ellos es el referente a si <strong>son verdaderamente compatibles estas dos formas de representación (la de partido y la de los candidatos)</strong>. En la mayoría de estudios sobre las consecuencias de los sistemas electorales, se suele hacer referencia al <strong>trade-off existente entre la estabilidad gubernamental y del sistema de partidos</strong>, por un lado, y <strong>el pluralismo político y la representación de todos los grupos presentes en la sociedad</strong>, por el otro. Así, las fórmulas electorales más restrictivas (distritos pequeños con sistemas mayoritarios) incentivarían la coordinación entre partidos y votantes, y los gobiernos tenderían a estar formados por un único partido con mayor frecuencia, con lo cual se reforzaría la estabilidad del sistema. Esta mayor estabilidad se conseguiría, sin embargo, a costa de una peor representación de todas las minorías presentes en la sociedad, que únicamente podrían obtener una representación proporcional a su tamaño en sistemas más permisivos (distritos grandes con fórmulas proporcionales).</p>
<p>La pregunta que uno puede hacerse, por tanto, es: ¿existe otro trade-off de idéntica importancia entre la representación partidaria y la representación individual? <strong>¿Los sistemas electorales que favorecen una mayor proximidad entre candidatos y votantes lo hacen a costa de restar importancia a los partidos como articuladores del juego político?</strong> Creo que no se trata de una cuestión irrelevante: si, al diseñar los sistemas electorales, nos gustaría combinar &#8220;lo mejor de ambos mundos&#8221;, es posible que sus consecuencias no sean las deseadas, al no tener en cuenta la incompatibilidad de estas dos dimensiones de la representación política.</p>
<p>En segundo lugar, en todo el momento el debate sobre la necesidad de fomentar una representación más personal fue bastante acrítico. Estoy de acuerdo que <strong>la posibilidad de hacer más directa la relación entre representante y representado tiene su parte positiva</strong>, especialmente porque esto permite el ejercicio de una <strong>rendición de cuentas (accountability) individual</strong>, porque suele <strong>incentivar la democracia interna de los partidos </strong>y, en definitiva, porque puede contribuir a <strong>mejorar el funcionamiento del sistema democrático</strong>. </p>
<p>Sin embargo, <strong>la representación personal comporta un cierto riesgo</strong>, cuando se convierte en <strong>representación personalista</strong>. En primer lugar, porque puede <strong>fomentar el populismo y las relaciones clientelares</strong> en sociedades poco informadas. En segundo lugar, porque <strong>incrementa el coste monetario e informativo de las campañas</strong>, lo cual puede generar asimetrías: los candidatos con mayores recursos pueden obtener mayor visibilidad pública, y los votantes con una mayor facilidad para acceder a información pueden tomar decisiones más eficientes y más acordes a sus intereses. Estas asimetrías se acrecentarían aún más si los niveles de democracia interna varían entre partidos: aquellos partidos con una mayor competitividad interna pueden ser percibidos más negativamente por los votantes. Por último, existe el peligro de caer en una dinámica de <strong>&#8220;pork barrel politics&#8221;</strong> al estilo norteamericano, en que los congresistas y senadores priman los intereses de su circunscripción por encima de los nacionales, generando <a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/materiasgrises/2009/03/recomplicando-la-legislacion-presupuestos.html"><u>resultados que pueden ser subóptimos</u></a>.</p>
<p>Dicho todo esto, en el caso español, <strong>¿sería positivo mejorar la representación de los candidatos a nivel estatal? ¿Y, cómo hacerlo?</strong> Estoy de acuerdo con Kanciller en que la mejor opción sería desbloquear parcialmente las listas electorales, permitiendo que los votantes también podamos expresar nuestras preferencias sobre los candidatos que concurren a las elecciones. Se trataría de <strong>una medida que sin duda mejoraría la calidad de los representantes sin minar en exceso la calidad de la representación</strong>. Sin embargo, lo cierto es que probablemente sería <strong>poco efectiva sin otras reformas tan necesarias en el caso español</strong>, como la democratización de los procesos de selección de candidatos, la creación de canales de comunicación más fluidos entre representantes y ciudadanos, y la propia mejora en el diseño de nuestras instituciones públicas.</p>
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		<title>Elecciones Europeas (II). La competición (bi)partidista</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Jun 2009 07:25:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[Campaña]]></category>

		<category><![CDATA[elecciones europeas]]></category>

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		<description><![CDATA[No nos engañemos. Las elecciones europeas sólo tienen de &#8220;europeas&#8221; el nombre. Pero es que no puede ser de otra manera. Ni los partidos enfocan la campaña en clave europea, ni los votantes piensan en Europa al ejercer su voto, ni la manera en qué están planteados estos comicios favorece el debate sobre cuestiones europeas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No nos engañemos. <strong>Las elecciones europeas sólo tienen de &#8220;europeas&#8221; el nombre</strong>. Pero es que no puede ser de otra manera. Ni los partidos enfocan la campaña en clave europea, ni los votantes piensan en Europa al ejercer su voto, ni la manera en qué están planteados estos comicios favorece el debate sobre cuestiones europeas. </p>
<p>Partiendo de que <strong>la competición partidista debe interpretarse, por tanto, predominantemente en clave nacional</strong>, ¿cómo se presenta la lucha por los 50 eurodiputados en juego? <strong>El Partido Popular partía en principio con una amplísima ventaja</strong>: el tipo de elección, la pésima coyuntura económica y la debilidad del gobierno de Zapatero deberían ser suficientes en principio como para asegurarle <img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/06/rajoy.jpg" align="right" />una victoria holgada, sin demasiada dificultad. Pero la realidad es tozuda: <strong>a una semana de la cita electoral, el empate técnico se mantiene</strong>, según las encuestas. Si la estrategia movilizadora del PSOE tuviera éxito, es posible que los populares ni siquiera consigan superar a los socialistas en votos.</p>
<p><a href="http://www.debatecallejero.com/?p=1024"><u>Rajoy es quien más carne política se juega en estas elecciones</u></a>. <strong>Una derrota - o victoria por la mínima - sería un duro golpe para su liderazgo</strong>, <a href="http://geografiasubjetiva.com/2009/05/31/aprobado-diez/"><u>tal y como muchos se empeñan en recordarle</u></a>. El éxito popular en Galicia, que él atribuye a la intensa campaña que realizó pueblo a pueblo, le dio un tiempo extra para reformular su estrategia y plantear el asalto a Moncloa (y también a Génova 13). Pero vista la elección del candidato y algunas de sus (in)decisiones durante la campaña, parece seguir viviendo <a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/materiasgrises/2009/05/asedio-e-irresponsabilidad.html"><u>únicamente en el presente continuo</u></a>, en el ataque al monstruo de la semana. <strong>Como un cylon político que resucita después de cada embiste</strong>, aunque sin un &#8220;plan&#8221; a largo plazo que garantice su supervivencia más allá de las próximas elecciones.</p>
<p>Pero Rajoy no es el único que se juega gran parte de su crédito político el próximo domingo. <strong>Zapatero afronta, aún a pesar de esos supuestos &#8220;brotes verdes&#8221; que se otean en el horizonte, el peor momento de su presidencia</strong>. Poco más de un año después de su reelección, la valoración que hacen los ciudadanos de su gobierno se encuentra en <a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/2_barometros/Indicadores_PI/documentos/serGobOpo2.html"><u>su punto mínimo</u></a>, pese al impulso que supuso el cambio de gobierno y el debate del Estado de la Nación. <img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/06/zapatero.jpg" align="left"/>Es poco probable que una derrota del PSOE en estas elecciones le lleve a convocar elecciones anticipadas, pero es evidente que Zapatero <strong>necesita refrendar su respaldo popular</strong> para salir de la dinámica de soledad legislativa en la que se encuentra inmerso, motivo por el cual está implicándose tan directamente en la campaña.</p>
<p>Otro elemento en que se está manifestando de manera significativa la importancia de estas elecciones para los dos principales partidos de ámbito nacional es el <strong>tipo de mensaje político que están lanzando</strong>. Se trata de un discurso <strong>movilizador pero también crispante</strong>, que está impregnando de principio a fin sus campañas: el PSOE, azuzando el <strong>miedo a la derecha</strong> y sus soluciones ante la crisis; el PP, con su ya clásico discurso de <strong>&#8220;paro, despilfarro y corrupción&#8221;</strong>. Una estrategia ya veterana en la política española, pero que tristemente parece ser la más efectiva para el triple objetivo de toda campaña: asegurarse que &#8220;los nuestros&#8221; irán a votar, y por nuestro partido, intentar captar nuevos votantes ideológicamente próximos y evitar que antiguos votantes del partido acaben eligiendo la papeleta de otro color político. </p>
<p>En estas elecciones concretas, en que <strong>desaparecen los incentivos al voto estratégico</strong> (o &#8220;voto útil&#8221;), y en que por primera vez los votantes de ambos partidos cuentan con alternativas que les pueden resultar ideológicamente atractivas, éste último objetivo es el que parece estar guiando la campaña de ambos partidos. El perfil ideológico elevado de sus &#8220;spots&#8221;, &#8220;mítines&#8221; y apariciones en los medios parece tener el propósito de &#8220;<a href="http://geografiasubjetiva.com/2009/05/26/dos-frentes-pp/"><u>cubrirse las espaldas</u></a>&#8221; ante una posible fuga de votos a IU o UPyD, que con facilidad podrían ser capaces de obtener 1 ó 2 eurodiputados.</p>
<p>Dicho todo esto, <strong>¿con qué titulares abrirán los periódicos el día 8 de junio?</strong> Las <a href="http://www.albertmedran.com/2009/05/31/el-pp-guanya-a-les-enquestes/"><u>encuestas de los últimos días</u></a> coinciden en manifestar un <strong>empate técnico</strong> (el margen de victoria del PP entra en todos los casos dentro del margen de error), aunque algo menos ajustado que el de la <a href="http://datos.cis.es/pdf/Es2800mar_A.pdf"><u>encuesta pre-electoral de CIS</u></a>. En todo caso, estos datos se distancian bastante de los <a href="http://www.predict09.eu/default/en-us/state_analyses.aspx#spain"><u>6 puntos de ventaja</u></a> que Hix y Marsh otorgaban a los populares en sus predicciones (basadas en datos de encuesta y variables de tipo político). </p>
<p>De cualquier manera, <strong>hemos de tomar estos datos con muchísima cautela por tres motivos</strong>: la muestra de estas encuestas era bastante reducida (a excepción del CIS; aunque en cualquier caso esto no es tan importante al tratarse de una única circunscripción), la enorme incertidumbre que existe respecto a la participación electoral (que pone en entredicho cualquier estimación que se haga en la &#8220;cocina&#8221; de cada encuesta) y el posible <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=146"><u>trasvase &#8220;oculto&#8221; de votos al PSOE</u></a>, desde la abstención y otros partidos minoritarios. La importancia de estos tres aspectos es importante en todas las elecciones, pero aún más en las europeas, en que <strong>el electorado es mucho más volátil</strong> que en las generales o autonómicas y, por tanto, <strong>más propenso a cambiar su orientación de voto en el último momento</strong>.</p>
<p>En conclusión, <strong>es difícil prever qué ocurrirá el día 7 a partir de las ocho de la tarde</strong>. Los populares probablemente esperan una noche como la del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_al_Parlamento_Europeo_de_1994_(Espa%C3%B1a)"><u>12 de junio de 1994</u></a>. Los socialistas firmarían cualquier resultado cercano al del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_al_Parlamento_Europeo_de_2004_(Espa%C3%B1a)"><u>13 de junio de 2004</u></a>. Lo más probable, sin embargo, es una <strong>pírrica victoria en votos del PP y un empate en escaños</strong>, que no les sirvan ni a unos ni a otros para <strong>superar la situación de incertidumbre que ambos partidos están viviendo</strong>.</p>
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		<title>Elecciones Europeas (I). La abstención</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2009 09:59:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[abstencionismo]]></category>

		<category><![CDATA[elecciones europeas]]></category>

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		<description><![CDATA[A semana y media de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo en España, que se presentan como las más disputadas de las cinco convocadas hasta ahora, lo único que puede darse por seguro es que la abstención será elevadísima. Pese a los esfuerzos de las instituciones europeas y de los partidos políticos en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A semana y media de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo en España, que se presentan como las más disputadas de las cinco convocadas hasta ahora, lo único que puede darse por seguro es que <strong>la abstención será elevadísima</strong>. Pese a los esfuerzos de las instituciones europeas y de los partidos políticos en la movilización de sus electorados, <strong>lo más probable es que la participación acabe de nuevo por debajo del 50%, en niveles similares a los de 2004</strong>.</p>
<p>Gran parte de la responsabilidad de esta baja participación en los comicios europeos se apoya en <strong>su propio diseño institucional</strong>: el hecho de que las circunscripciones se correspondan con los diferentes estados conlleva que los sistemas de partidos resultantes sean muy similares a los de las elecciones a nivel nacional. Los comicios europeos se convierten, como es bien conocido, en <strong>elecciones de &#8220;segundo orden&#8221;</strong>, en que únicamente acuden a las urnas los ciudadanos más motivados para votar. A esto ha contribuido también el <strong>fracaso de las instituciones comunitarias</strong> a la hora de fomentar una &#8220;cultura política europea&#8221;, y de publicitar su labor y su importancia en términos políticos, generando ciudadanos que se sienten alejados, más política que geográficamente, de Estrasburgo y Bruselas, y de sus representantes en dichas instituciones.</p>
<p>Uno de los elementos más significativos de este fracaso es el hecho de que, paradójicamente (o quizás no) <strong>sean los más jóvenes los que muestren mayores niveles de abstencionismo diferencial en las elecciones europeas respecto las nacionales</strong>, al menos en España, como muestro en la siguiente tabla. Aunque, en términos absolutos, la mayor bolsa de abstencionistas se encuentra en los ciudadanos de edad adulta (debido a que, sobre el total de la población, representan una mayor proporción), el hecho de que los más jóvenes tiendan tan poco a participar supone, a mi juicio, una cuestión que merece ser estudiada con más profundidad. Porque si son los jóvenes menores de 30 años, socializados en un período en que las instituciones europeas ya funcionaban a pleno rendimiento, los más abstencionistas: <strong>¿cabe esperar, en el futuro, una ciudadanía aún más pasiva electoralmente, como consecuencia del lógico reemplazo generacional?</strong></p>
<p align=center><img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/05/tabla1.jpg" /></a><br />
Fuente: Encuestas Post-Electorales del CIS y European Election Studies (sólo para datos agregados de las elecciones europeas)</p>
<p>El debate de fondo sobre esta cuestión, sobre el que se ha investigado profusamente en la ciencia política, es el relativo a la <strong>importancia de la socialización y de la coyuntura vital de cada invididuo en sus pautas de comportamiento electoral</strong>. En este caso concreto, <strong>¿por qué los jóvenes participan menos en las elecciones europeas?</strong> Una respuesta podría ser simplemente su falta de interés por la política, debido al momento de su &#8220;ciclo vital&#8221;, en que perciben la política como algo distante, &#8220;que no les afecta&#8221;. Otra haría referencia a un elemento más generacional: el hecho de haberse socializado políticamente en un contexto de menor intensidad del debate político, en que las cuestiones europeas pierden peso. El hecho de optar por una u otra respuesta tiene diferentes <strong>implicaciones</strong>: mientras que, de aceptar la primera, el abstencionismo sería un fenómeno transitorio, que desaparecería según fueran madurando políticamente; si aceptamos la segunda, cabría esperar que su tendencia a abstenerse se mantuviera estable a lo largo de toda su vida. En el largo plazo, según las generaciones superiores fueran siendo reemplazadas por las más jóvenes, esto generaría una ciudadanía elevadamente abstencionista.</p>
<p>La mejor manera de intentar responder a esta pregunta es <strong>desde una perspectiva longitudinal</strong>, con gráficos similares a los que presenté <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=224">hace un tiempo</a>, para la identificación ideológica. En el primero de ellos represento las diferencias entre las tasas de abstención de cada grupo de edad respecto a la media de cada elección, para la totalidad de países de la Unión Europea. El hecho de representar las diferencias respecto a la media y no las tasas de abstencionismo se basa en que así puede controlarse el efecto del contexto específico de cada elección.</p>
<p align=center><b>GRÁFICO 1. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones europeas (total de países)</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/05/grafico2.jpg" /><br />
<i>Fuente: European Election Studies. Nota: valores más elevados corresponden a una mayor participación.</i></p>
<p>Los datos del gráfico sugieren, en primer lugar, que los elevados niveles de abstención que se registran en España en las generaciones más jóvenes son similares cuando analizamos el total de países. Por otra parte, las estables diferencias entre cohortes sustentan, en parte, la idea del fracaso de la Unión Europea en el fomento de una cultura política participativa a nivel europeo: <strong>cuanto más reciente es la cohorte, menor es su participación en las elecciones al Parlamento Europeo</strong>.</p>
<p>Sin embargo, el hecho de que sean sólo cuatro las elecciones celebradas hasta el momento dificulta confirmar hasta qué punto las diferencias entre generaciones se debe al efecto de la socialización o simplemente al hecho de estar atravesando cada una un momento diferente de su ciclo vital. Para responder a esta cuestión, <strong>hemos de recurrir a otro tipo de elecciones, para los que las series temporales disponibles son mayores</strong>, como el caso de las <strong>elecciones generales en España</strong> o, aún mejor, las <strong>elecciones presidenciales en Estados Unidos</strong>. A continuación presento el mismo tipo de gráficos para ambos países.</p>
<p align=center><b>GRÁFICO 2. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones generales en España</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/05/grafico1.jpg" /><br />
<i>Fuente: Encuestas Post-Electorales del CIS</i></p>
<p align=center><b>GRÁFICO 3. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones presidenciales en EEUU</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/05/grafico4.jpg"  /><br />
<i>Fuente: American National Election Studies</i></p>
<p>Estos dos últimos gráficos, al contrario que el anterior, <strong>nos animan a ser optimistas</strong>: si prestamos atención a la evolución de las cohortes más jóvenes, comprobamos cómo, sin excepción, <strong>todas ellas incrementan su participación electoral según avanzan en edad</strong>, situándose en la media poblacional o ligeramente por encima de ella al llegar a los 35-40 años. Pese a ello, vemos como las dos generaciones más recientes muestran unas tasas de abstencionismo inferiores a las que tenían las cohortes superiores cuando contaban con su misma edad, lo cual sugiere que <strong>las diferencias entre cohortes no desaparecen por completo</strong>.</p>
<p>En cualquier caso, de lo que no hay duda es que <strong>en las elecciones europeas de la próxima semana se volverán a batir récords en el abstencionismo</strong>, como consecuencia de una ciudadanía que, cada vez más, percibe muy lejanos a sus representantes europeos en el Parlamento Europeo, y que entiende estos comicios como una manera de simplemente mostrar su opinión con el panorama político de su país. Y estos dos elementos afectan de manera muy especial a <strong>los más jóvenes</strong> que, como de nuevo cabe esperar, <strong>serán los que se acerquen en menor proporción a las urnas.</strong></p>
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		<item>
		<title>Software libre y corrupción</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 18:13:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Como decíamos ayer (y antes de ayer), el estudio de las causas de la corrupción desde una perspectiva empírica es, como mínimo, complejo. En primer lugar, porque la dirección de la causalidad es en muchos casos difícil de establecer (¿es una mala configuración institucional lo que incentiva la aparición de políticos corruptos? ¿o son los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como decíamos <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=365"><u>ayer</u></a> (y <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=261"><u>antes de ayer</u></a>), <strong>el estudio de las causas de la corrupción desde una perspectiva empírica es, como mínimo, complejo</strong>. En primer lugar, porque la <strong>dirección de la causalidad</strong> es en muchos casos difícil de establecer (¿es una mala configuración institucional lo que incentiva la aparición de políticos corruptos? ¿o son los políticos corruptos los que diseñan o pervierten las instituciones, formales e informales?). En segundo lugar, porque los <strong>diferentes elementos institucionales, económicos y culturales</strong> que se han identificado en la literatura especializada como más relevantes <strong>aparecen con frecuencia de manera simultánea</strong>, lo cual imposibilita distinguir entre el verdadero origen de la corrupción y aquello que es simplemento un subproducto de ella. Finalmente, la <strong>ausencia de indicadores fiables</strong> sobre el nivel de corrupción prevalente en cada nación (y, dentro de ella, en cada región, municipio o política pública) limitan aún más la posibilidad de contrastar con datos empíricos las teorías que podamos tener sobre sus factores, de manera que debemos conformarnos con, como máximo, explicaciones parciales sobre esta cuestión, sujeta a la validez de determinados supuestos teóricos.</p>
<p>Es por estos tres motivos por los que resulta sorprendente encontrar, a la hora de acercarse al estudio de la corrupción desde esta perspectiva empírica, con <strong>relaciones estadísticamente tan potentes como la que se refleja en el gráfico bajo estas líneas</strong>. Y lo más sorprendente de todo es descubrir que esta relación se mantiene entre dos variables tan aparentemente distantes como la extensión del software libre y el nivel de corrupción.</p>
<p align=center><b>Extensión del software libre y corrupción percibida (ambos en escala logarítmica)</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/02/graph11.png" /><br />
<i>Fuente: <a href="http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi"><u>Transparency International</u></a> y <a href="http://ehsanakhgari.org/mozilla/downloadday/stats/pledge-ranking-by-country-population"><u>Eshanakhgari</u></a></i></p>
<p>Más en concreto, como apunto en el gráfico, la variable con la que mido el &#8220;éxito&#8221; del software libre en cada país es el <strong>número de descargar del navegador Firefox 3 en el día de su lanzamiento</strong>, el <a href="http://www.spreadfirefox.com/en-US/worldrecord/"><u>17 de junio de 2008</u></a>, ponderado por la población de los 163 países para los que hay datos disponibles. En el eje de ordenadas represento nuestro ya conocido<strong> Índice de la Percepción de la Corrupción</strong>, elaborado anualmente por la organización Transparencia Internacional, y que oscila desde el 1 (máxima corrupción) hasta el 10 (máxima transparencia). Las escalas de ambos ejes son logarítmicas, para percibir con más claridad la linealidad de la relación; aquí está el <a href=http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2009/02/graph2.png><u>gráfico original</u></a>.</p>
<p>¿<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Relaci%C3%B3n_espuria"><u>Correlación espuria</u></a>? <strong>Por supuesto</strong>. No se me ocurre ninguna razón para esperar que sea la extensión del software libre la que explique las oscilaciones en el nivel de corrupción a nivel comparado. Aún así, la <strong>intensidad y linealidad de la relación</strong> (el coeficiente de correlación de Pearson entre ambas variables es 0.83; y de hecho en una simple regresión lineal las descargas de Firefox por cada 1000 habitantes explican el 69% de la variación en el índice de corrupción; un porcentaje muy superior al de cualquier otra variable o incluso combinación de variables), creo que bien merecen una reflexión sobre los motivos que pueden estar detrás de esta <strong>conexión tan (aparentemente) paradójica</strong>.</p>
<p>Como mencionaba al principio, las causas que en la literatura especializada se distinguen como más relevantes son, en primer lugar, los <strong>marcos institucionales en que surge la corrupción</strong> (y los incentivos y desincentivos que generan), la <strong>cultura política de los ciudadanos</strong> de cada país (es decir, no sólo los mecanismos de &#8220;accountability&#8221; con que cuentan, sino también la importancia que otorgan al fenómeno de la corrupción y sus expectativas previas respecto a él) y su <strong>desarrollo socioeconómico</strong> (desde el nivel educativo hasta incluso el nivel salarial de los funcionarios públicos). </p>
<p>Partiendo de este marco teórico, una posible explicación a la intensidad de esta relación es que la extensión del software libre podría estar midiendo determinados <strong>componentes de estas tres dimensiones</strong>. Dicho de otra manera, el software libre surge con mayor probabilidad en aquellos países en que las instituciones públicas lo promueven, en que los ciudadanos están concienciados con la necesidad de realizar un consumo responsable y ético, y en los que, sencillamente, existen ordenadores y conexiones de banda ancha desde los cuales poder descargarse este tipo de programas.</p>
<p>Desde esta perspectiva, parece bastante lógico que esta relación es más <strong>fruto del azar que de una conexión causal</strong> entre ambos fenómenos. Pero aún así me ha parecido curioso, y he pensado que sería interesarlo compartirlo aquí.</p>
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		<title>¿Vuelve la crispación?</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Dec 2008 16:38:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Al hilo del posible retorno del PP a la estrategia de la crispación, ayer en el programa &#8220;El Debate de CNN+&#8221;, que dirige y presenta el periodista José María Calleja, acudieron como invitados los politólogos José María Maravall e Ignacio Urquizu. Me parecieron particularmente interesantes sus intervenciones, así que las subo aquí para que todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al hilo del posible retorno del PP a la estrategia de la crispación, ayer en el programa &#8220;El Debate de CNN+&#8221;, que dirige y presenta el periodista José María Calleja, acudieron como invitados los politólogos José María Maravall e Ignacio Urquizu. Me parecieron particularmente interesantes sus intervenciones, así que las subo aquí para que todos aquellos que se perdieron el programa puedan disfrutar del (lamentablemente) poco frecuente lujo que supone ver una tertulia entre invitados que realmente saben de lo que están hablando.</p>
<p align=center><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Ttr9fJPBA2o&#038;hl=es&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Ttr9fJPBA2o&#038;hl=es&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p>La segunda y tercera parte, <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=438">después del salto</a> o en <a href="http://www.youtube.com/user/becarioenmoncloa">youtube</a>.<br />
<span id="more-438"></span></p>
<p align=center><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/BFv_oeYIB4Y&#038;hl=es&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/BFv_oeYIB4Y&#038;hl=es&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p align=center><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rvW-bssA7tg&#038;hl=es&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/rvW-bssA7tg&#038;hl=es&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
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		<title>Los efectos electorales de la campaña del 9M</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Dec 2008 00:09:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[9M]]></category>

		<category><![CDATA[Campaña]]></category>

		<category><![CDATA[IU]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los debates más interesantes, desde mi punto de vista, en el estudio de la ciencia política en general, y el comportamiento político en particular, es el relativo a los efectos de las campañas electorales. La gran pregunta es: ¿hasta qué punto importan las campañas? ¿Sirve de algo todo el gasto en recursos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los debates más interesantes, desde mi punto de vista, en el estudio de la ciencia política en general, y el comportamiento político en particular, es el relativo a<strong> los efectos de las campañas electorales</strong>. La gran pregunta es: ¿hasta qué punto importan las campañas? ¿Sirve de algo todo el gasto en recursos que tiene lugar durante los 15 días previos a cada cita con las urnas?<strong> ¿Se decide realmente el resultado de las elecciones en el último momento?</strong></p>
<p>Por así decirlo, hay <strong>tres grandes teorías</strong> al respecto. Por un lado, se ha argumentado que las campañas tienen un <strong>efecto directo</strong> en el resultado de los comicios: aquel partido que mejor sabe convencer a los votantes, el que tiene un líder más carismático o unas propuestas más aceptables, es el que gana las elecciones. En el extremo opuesto, se razona que <strong>el voto no depende del contexto de cada elección,</strong> sino que es relativamente estable, dado que depende de la posición de cada individuo en la estructura social (clase alta o clase baja, centro o periferia&#8230;) o de su identificación ideológica/partidista, y por tanto sólo varía en el largo plazo.</p>
<p>La postura más consensuada es una a medio camino entre estos dos extremos: l<strong>as campañas tienen un efecto moderado sobre la decisión de los votantes</strong>; un efecto que depende mucho del tipo de elección, de la coyuntura política y económica, de las estrategias partidistas, etc. La cuestión suele ser más compleja de lo que parece: aunque cuando pensamos en &#8220;efectos&#8221; de las campañas electorales solemos tender a caracterizarlos sólo como movimientos de votantes de un partido a otro, lo cierto es que son <strong>tres los tipos de consecuencias</strong> que pueden generarse durante estos períodos. Vamos a verlos con un ejemplo concreto, las últimas elecciones generales españolas, estudiando someramente los resultados de las <strong>encuestas pre y post-electoral del CIS.</strong></p>
<p>Como comentaba, en contra de lo que suele exponerse en los medios, <strong>las transferencias de votantes entre partidos durante la campaña suelen ser mínimas</strong>: en el caso concreto de 2008, únicamente un 2,8% de los votantes de los que declararon su intención de votar al PSOE antes de las elecciones acabaron votando al PP; mientras que de los que pensaban votar al PP tan solo un 7% finalmente lo hicieron por el PSOE. Si nos centramos en partidos más pequeños y más próximos ideológicamente, esta cifra lógicamente aumenta: <strong>un significativo 27,9% de los potenciales votantes de IU finalmente votaron socialista</strong>. Pese a todo, esta transferencia sólo incrementó 3 puntos el porcentaje de voto del PSOE, confirmando la relativamente poca relevancia de estos cambios en la orientación del voto.</p>
<p align=center><b>Tabla 1: Intención de voto en 2008 (filas) y recuerdo de voto en 2008 (columnas), en % de filas</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/12/tabla1.jpg"/></p>
<p>El segundo tipo de efectos, que no es más que la otra cara de la moneda del anterior, es el <strong>refuerzo de las intenciones de voto que se muestran en las encuestas preelectorales</strong>. No es lo mismo, y en el PP desde 1993 lo tienen bastante claro, ir ganando en las encuestas previas a los comicios a conseguir que, llegado el día de acudir a las urnas, tus votantes potenciales efectivamente elijan tu papeleta. En estas últimas elecciones, sin embargo, <strong>los dos principales partidos a nivel estatal tuvieron éxito a la hora de &#8220;retener&#8221; a sus bases electorales</strong>: en ambos casos, más de un 80% de ellos (algo más en el PSOE que en el PP) confirmaron su intención con el comportamiento electoral. Este porcentaje se reduce si prestamos atención a partidos más pequeños o de ámbito subestatal, aunque en cualquier caso siguen siendo bastante elevados.</p>
<p>Sin embargo, el principal efecto de las campañas, o al menos el que mayor relevancia en términos cuantitativos adquiere en los datos referidos al 9M, es el <strong>efecto de (des)activación</strong>. Aún considerando que parte de los encuestados que en la primera fase del panel manifestaron su predisposición a abstenerse probablemente hubieran ido a votar igualmente, las cifras hablan por sí solas: únicamente un 35% de ellos hicieron efectiva esta abstención. Entre los que decidieron ir a votar, el PSOE fue claramente el gran vencedor: un 33% de estos abstencionistas &#8220;potenciales&#8221; se decantaron por los socialistas, frente a un 20% por los populares. <strong>Estas cifras suponen, sobre el total del voto &#8220;real&#8221; a los partidos, de media casi un cuarto de su apoyo electoral</strong> (un porcentaje, por tanto, más que significativo). Paralelamente a esta &#8220;activación&#8221; de los abstencionistas, l<strong>as campañas también pueden &#8220;desactivar&#8221; a votantes decididos</strong> que, bien por algún fallo en la estrategia de su partido, o bien por un acierto en la estrategia del partido opuesto (no hay más que recordar <a href="http://www.publico.es/espana/054470/elorriaga/dudas?orden=FECHA&#038;asc=no&#038;aleatorio=0.5"><u>las palabras de Gabriel Elorriaga durante la pasada campaña</u></a>), finalmente deciden quedarse en casa el día de las elecciones. Pese a todo, en esta campaña, la mayoría de partidos fueron exitosos en la movilización de sus bases: únicamente entre un 5 y un 8% de ellos se abstuvieron finalmente.</p>
<p align=center><b>Tabla 2: Intención de voto en 2008 (filas) y recuerdo de voto en 2008 (columnas), en % de columnas</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/12/tabla2.jpg" /></p>
<p>En resumen, ¿qué panorama dibujan estas cifras sobre la campaña del 9M? ¿Qué partido se acercó más al cumplimiento de sus objetivos durante estos quince días? Los datos arrojan <strong>tres conclusiones claras</strong>: la primera, que <strong>los dos principales partidos tuvieron éxito a la hora de movilizar y asegurar el apoyo de sus bases electorales</strong>; la segunda, que <strong>el PSOE consiguió captar el voto de más de un cuarto de los encuestados que tenían intención de votar a IU</strong>; y, la tercera, que <strong>la victoria del PSOE y el avance en votos y escaños del PP no fueron fruto de una campaña implementada con mayor o menor tino</strong>, sino que las <a href="http://wonkapistas.blogspot.com/2008/06/transferencias-de-voto-entre-2004-y.html"><u>transferencias de voto</u></a> que entre ellos se produjeron fueron resultado de sus aciertos y errores a lo largo de <strong>toda la legislatura</strong>. En definitiva, que las campañas importan, y permiten arañar unos cuantos puntos, pero l<strong>o que realmente asegura que un partido gane o pierda unas elecciones es su estrategia a largo plazo, durante el año o dos anterior a cada cita con las urnas</strong>.</p>
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		<title>Un vistazo al Barómetro de octubre</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 19:13:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[ideología]]></category>

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		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

		<category><![CDATA[UPD]]></category>

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		<description><![CDATA[Como ya avanzaba en mi anterior entrada, ayer se publicó el Barómetro del CIS del mes de octubre, que incluye, además de las preguntas habituales, cuestiones sobre intención de voto. Más allá de las interpretaciones más políticas, a corto o largo plazo, sobre las que ya volveré más adelante, me han parecido especialmente interesantes dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como ya avanzaba en mi anterior entrada, ayer se publicó el <a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/Novedades/Documentacion_2775.html"><u><strong>Barómetro del CIS del mes de octubre</strong></u></a>, que incluye, además de las preguntas habituales, <strong>cuestiones sobre intención de voto</strong>. Más allá de las interpretaciones más políticas, a <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/PSOE/PP/empatan/estimacion/voto/elpepuesp/20081105elpepunac_7/Tes"><u>corto</u></a> o <a href="http://blogs.20minutos.es/arsenioescolar/post/2008/11/06/chacain-for-president"><u>largo plazo</u></a>, sobre las que ya volveré más adelante, me han parecido especialmente interesantes dos preguntas de las incluidas en el cuestionario. No me detendré a comentarlas en profundidad (principalmente, por falta de tiempo), pero quería ponerlas aquí porque de ellas se desprenden muchas interpretaciones bastante &#8220;jugosas&#8221;.</p>
<p>La primera de ellas es la referente a la ideología no únicamente en la escala izquierda-derecha, sino <strong>utilizando una categorización más amplia</strong>. En la primera tabla, he reproducido los datos que ofrece el CIS en su página web. En la segunda, he transformado los porcentajes para que muestren no la ubicación ideológica según el voto en 2008, sino el voto en 2008 según la ubicación ideológica. Así, de la primera tabla podemos interpretar resultados como: <strong>la mayoría de votantes del PP (30%) se define como &#8220;conservador&#8221;</strong>. En la segunda tabla, otro dato que me parece sugerente es que <strong>un 29% de los que se definen como &#8220;liberales&#8221; votan PP, mientras que un 25% de este mismo grupo vota al PSOE</strong> (lo cual sugiere que en España el significado europeo y americano de &#8220;liberal&#8221; coexisten&#8230; ¿o no?).</p>
<p align=center><b>Tabla 1: Definición ideológica según recuerdo de voto en 2008 (% de columnas)</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/11/tabla1.jpg"/><br />
<i>Nota: he excluido de la tabla los que no votaron y los NS/NC</i></p>
<p align=center><b>Tabla 2: Definición ideológica según recuerdo de voto en 2008 (% de filas)</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/11/tabla2.jpg"/></p>
<p>El Barómetro de este mes también ha incluido preguntas sobre en qué punto de la escala ideológica ubican los votantes a los diferentes partidos. Al hilo de lo que comentaba en el anterior post, y se debatía posteriormente en los comentarios, <strong>es curioso ver cómo votantes de diferentes partidos &#8220;etiquetan&#8221; ideológicamente a UPyD</strong>. (Por cierto, los datos de ERC y PNV están intercambiados; pero así es como aparecía en la web del CIS).</p>
<p align=center><b>Tabla 3: Ubicación de partidos en el eje ideológico según recuerdo de voto en 2008</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/11/tabla3.jpg"/></p>
<p>Por último, regresando al primer punto, otro cruce de variables que me ha parecido sugerente ha sido la ideología (izquierda-derecha) con las &#8220;ideologías&#8221;. En la página web aparecen según ideología y bajo estas líneas presento la tabla inversa (ideología según &#8220;ideologías&#8221;). Así por ejemplo, resulta bastante interesante comprobar como <strong>los que se definen como liberales (en consonancia con lo que la tabla 2 sugería), tienen un perfil más de centro-izquierda que de centro-derecha</strong>, en contra de mis expectativas.</p>
<p align=center><b>Tabla 4: Ubicación ideológica según diferentes &#8220;ideologías&#8221;</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/11/tabla51.jpg"/><br />
<i>Nota: los porcentajes de columna no suman 100 debido a que he excluido los NS/NC</i></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La tentación de UPD</title>
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		<comments>http://www.becarioenmoncloa.com/?p=384#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 10:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[elecciones europeas]]></category>

		<category><![CDATA[PP]]></category>

		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

		<category><![CDATA[UPD]]></category>

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		<description><![CDATA[En los medios estas semanas no se habla prácticamente de otra cosa que no sean las turbulencias en los mercados financieros (y sus consecuencias en la economía real) o las elecciones en Estados Unidos. Sin embargo, no esperéis leer en este blog nada al respecto. No por falta de interés, sino porque prefiero dejar que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los medios estas semanas no se habla prácticamente de otra cosa que no sean <strong>las turbulencias en los mercados financieros</strong> (y sus consecuencias en la economía real) o <strong><a href="http://www.netvibes.com/becarioenmoncloa#Elecciones_EEUU"><u>las elecciones en Estados Unidos</u></a></strong>. Sin embargo, no esperéis leer en este blog nada al respecto. No por falta de interés, sino porque prefiero dejar que informen y comenten estos temas <a href="http://lodudomucho.com/?cat=430"><u>los</u></a> <a href="http://www.albertmedran.com/"><u>que</u></a> <a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/barrasyestrellas/"><u>más saben</u></a>. Prefiero centrarme, de momento, en aquello sobre lo que tengo alguna (mínima) idea, que es la actualidad política española. Y es que, en clave nacional, los medios parecen no haberse dado por enterados del <strong>inicio de una larga campaña electoral</strong>, con dos importantes citas con las urnas para esta primavera: las <strong>elecciones autonómicas vascas</strong> (seguramente en marzo; quizás antes) y las <strong>elecciones al Parlamento Europeo</strong> (¿en mayo, junio?). Y la cuestión es que sería un error que los partidos no empezaran a definir ya sus estrategias de cara a estas citas, puesto que su resultado (especialmente en el caso de las europeas) <strong>puede determinar notablemente las dinámicas políticas que guíen el resto de la legislatura</strong>.</p>
<p>Sobre las elecciones vascas ya habrá tiempo de debatir en profundidad conforme se vaya acercando la fecha, y clarificando el panorama. <strong>El PSE tiene al alcance de la mano la oportunidad histórica de convertirse en el partido más votado y aupar a Patxi López a la lehendakaritza,</strong> pero su éxito depende, paradójicamente, de hacia donde se decante el <strong>voto abertzale</strong> y de <strong>la estrategia política que adopte el PNV</strong> tras el mutis por el foro de la consulta de Ibarretxe. Pero, insisto, ya hablaré más sobre esta cuestión.</p>
<p>De momento, me interesa más el horizonte de las elecciones europeas, por el simple motivo de que <strong>podrían resultar los primeros comicios que Zapatero pierda de manera clara</strong>. Tal y como están las cosas en este momento, con los datos que esta misma mañana <a href="http://www.publico.es/espana/170332/psoe/frena/caida/crisis"><u>publicaba el diario Público</u></a>, <strong>el PSOE retrocede bruscamente respecto sus resultados de marzo, volviéndose a la situación de empate técnico con el PP</strong> (aunque los datos de hace menos de un mes indicaban incluso una ligera ventaja de los populares). Habrá que estar muy atentos a cómo responden los ciudadanos a los acontecimientos de los próximos meses y a las estrategias partidistas (el barómetro del CIS del mes de octubre será un dato clave), pero de lo que no hay duda es que <strong>el PP está hoy más cerca de la victoria que en su mejor momento durante la campaña del 9M</strong>.</p>
<p>La cuestión es que, más allá del éxito o fracaso que puedan tener las diferentes estrategias políticas, <strong>los populares</strong>, como segundo partido a nivel estatal, <strong>parten con &#8220;ventaja&#8221; en este tipo de elecciones</strong>, que en la literatura sobre comportamiento electoral se conocen con el nombre de <strong>&#8220;elecciones de segundo orden&#8221;</strong>. Por un lado, los votantes del partido en el gobierno suelen ser menos fieles a su voto en las generales, porque perciben estos comicios como &#8220;menos importantes&#8221;, y tienden a desmovilizarse más que los del resto de partidos, o incluso a votar a diferentes partidos, con la intención de &#8220;castigar&#8221; al gobierno, cuando creen que no éste ha cumplido sus expectativas. Por el otro, los ciudadanos que en su día apoyaron a la oposición son más insensibles a estas tendencias abstencionistas, ya que ven su voto como una oportunidad de corroborar su descontento con el gobierno actual.</p>
<p>Los datos de las <strong>cinco elecciones al parlamento europeo celebradas hasta el momento</strong> en nuestro país corroboran esta idea. Esto es especialmente evidente en el caso de <strong>1994</strong>: menos de un año después de las generales, y en un contexto muy negativo económica y políticamente (crisis económica, corrupción&#8230;), el PP consiguió un espectacular 40% de los votos (en 1993 se había quedado en el 34,8%; en 1996 rozaría el 39%), en lo que se interpretó como un <strong>claro castigo al Gobierno de González</strong>.</p>
<p align=center><b>Resultados de las Elecciones al Parlamento Europeo en España</b><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/10/europeas.jpg"/><br />
<i>Fuente: Ministerio del Interior</i></p>
<p><strong>Es posible que en 2009 se repita una situación como la de 1994, aunque seguramente no tan acentuada</strong>. A diferencia de 2004, en esta ocasión a Zapatero su &#8220;luna de miel&#8221; con el electorado le duró poco más de tres meses, como consecuencia posiblemente de su <strong>mala gestión de la crisis económica</strong>, aunque sus acciones de estas últimas semanas parecen estar revirtiendo esta tendencia a la baja. En el PP, <strong>el Congreso de Valencia y su posterior &#8220;giro al centro&#8221; ha aumentado su intención de voto</strong>, aunque no tan sensiblemente como quizás esperaban, probablemente a causa de una cierta <strong>fuga de sus votantes más conservadores o liberales</strong> a la abstención o otros partidos (principalmente, UPD).</p>
<p>Y es precisamente <strong>Rosa Díez la que puede proclamarse clara ganadora de las elecciones europeas</strong>. Mientras, entre los dos grandes partidos, su competición no parece tener un claro favorito; entre los partidos minoritarios, <strong>UPD está sabiendo aprovechar la oportunidad para ir creciendo poco a poco</strong>. Los últimos datos de encuesta, los de esta mañana en Público, son verdaderamente sorprendentes: a día de hoy, el partido encabezado por la ex-socialista sería <strong>el tercer partido de España en votos</strong>, con un porcentaje del 4,2% y - atención - <strong>más de un millón de votos</strong>. En términos electorales, este porcentaje se podría traducir en <strong>dos o tres eurodiputados</strong>. De acuerdo a esta misma encuesta, además, <strong>Rosa Díez sería la segunda líder mejor valorada (4,8)</strong>, a una sola décima de Zapatero, y 5 por encima de Rajoy.</p>
<p>Es más, si decíamos que el PP parte con ventaja en las elecciones europeas, <strong>en UPD este &#8220;paso adelante&#8221; es aún mayor</strong>. En estos comicios, <strong>no cuenta con el hándicap de un sistema electoral que le perjudica</strong> (aunque, atención, tampoco le beneficia: su porcentaje de escaños será bastante similar a su porcentaje de votos) y, además,<strong> puede ser el gran beneficiado del &#8220;voto de castigo&#8221; a Zapatero </strong>(&#8230;y a Rajoy, en el caso de aquellos votantes descontentos con su &#8220;giro al centro&#8221;). Que esta ventaja, electoral y estratégica, se convierta en una ventaja real dependerá, sin embargo, de que UPD sepa mantener una <strong>ambigüedad suficiente</strong> para atraer a votantes de diversas ideologías, del <strong>perfil de su candidato</strong> (o, como se rumorea, candidata), y de la <strong>capacidad que tengan el resto de partidos para compensar esta tendencia ascendente</strong> de la formación de Rosa Díez.</p>
<p>Aunque quedan muchos meses por delante, pero empieza a parecer claro que <strong>nos equivocábamos todos aquellos que opinamos que el fenómeno de UPD iba a ser algo efímero</strong>. Las elecciones europeas serán, sin duda, una importante oportunidad para demostrar que este partido ha venido para quedarse y que, lejos de ser fruto de una situación coyuntural, <strong>es una tentación apetecible para votantes descontentos tanto con populares como con socialistas</strong>.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Ya no estoy solo</title>
		<link>http://www.becarioenmoncloa.com/?p=397</link>
		<comments>http://www.becarioenmoncloa.com/?p=397#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 29 Oct 2008 17:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Humor]]></category>

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		<description><![CDATA[
Obama fue becario en La Moncloa (elmundo.es)
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align=center><embed src="http://www.theonion.com/content/themes/common/assets/videoplayer/flvplayer.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowScriptAccess="always" wmode="transparent" width="400" height="355" flashvars="file=http://www.theonion.com/content/xml/89074/video&#038;autostart=false&#038;image=http://www.theonion.com/content/files/images/OBAMA_INTERN_article.jpg&#038;bufferlength=3&#038;embedded=true&#038;title=Obama%20Undertakes%20Presidential%20Internship%20To%20Ease%20Concerns%20About%20His%20Lack%20Of%20Experience"></embed><br/></p>
<p align=center><a href="http://elmundo.es/elmundo/2008/10/29/comunicacion/1225299131.html"><b><u>Obama fue becario en La Moncloa (elmundo.es)</u></b></a></p>
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		<title>NeoProgs</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2008 06:49:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy arranca un nuevo proyecto en el que nos hemos embarcado unos cuantos bloggers de esos que Egócrata define como &#8220;gafosos progresistas&#8221;, entre los cuales se encuentra quien escribe estas líneas. En Neoprogs encontraréis, además de un agregador con nuestros blogs, secciones como Los dos minutos de Odio o Mundo Exterior, además de alguna cosa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy arranca un <strong>nuevo proyecto</strong> en el que nos hemos embarcado unos cuantos bloggers de esos que <a href="http://ego-marx.blogspot.com/2008/10/neoprogs-la-nueva-vieja-izquierda.html"><u>Egócrata</u></a> define como <em>&#8220;gafosos progresistas&#8221;</em>, entre los cuales se encuentra quien escribe estas líneas. En <a href="http://www.neoprogs.com"><u><strong>Neoprogs</strong></u></a> encontraréis, además de un <strong>agregador con nuestros blogs</strong>, secciones como <strong>Los dos minutos de Odio</strong> o <strong>Mundo Exterior</strong>, además de alguna cosa más que aparecerá próximamente. Lo sé, la idea en sí no es demasiado original o novedosa, pero <strong>en Neoprogs pretendemos ofrecer un valor añadido</strong>: <strong>generar debate y reflexión desde un espacio ideológico que, al menos desde la perspectiva española, parecía estar vacío.</strong></p>
<p>¿Y cuál es ese espacio? Sus principios se resumen en <a href="http://neoprogs.com/2007/09/23/who-and-what-are-the-neoprogs/"><u>un antiguo post de Citoyen</u></a>, ya elevado a la categoría de referente, que <a href="http://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/10/15/neoprogs/"><u>Geógrafo cita en su blog</u></a>:</p>
<blockquote><p><strong>Los neoprogs somos tan idealistas como es posible serlo con la ciencia en la mano  y tan escéptico como la realidad nos exige.</strong> […] Los principios más importantes de nuestro método de razonamiento son dos: <strong>la gente responde a incentivos y nada es gratis.</strong></p></blockquote>
<p>Cito también parte de <a href="http://ego-marx.blogspot.com/2008/10/neoprogs-la-nueva-vieja-izquierda.html"><u>la entrada de hoy de Egócrata</u></a>, que resume también a la perfección <strong>el ideario que inspira este proyecto</strong>:</p>
<blockquote><p>Para empezar, somos progresistas. Nuestra agenda, en general, es redistributiva; defendemos la igualdad de oportunidades y la intervención estatal bien entendida, pero no sólo somos eso.</p>
<p>No creemos que los mercados son un ente esencialmente malvado, o que el capitalismo es un sistema pútrido y destructivo. Creemos en la competencia, la ley de la oferta y la demanda y la ciencia económica en general. Eso no nos hace un contubernio de progres moderados que pretenden caer bien a izquierda y derecha, una especie de equidistán de (falsa) izquierda vendidos al capital.</p>
<p>Nuestra idea es más sencilla: somos de izquierdas, pero nos preocupa la realidad. Somos pragmáticos radicales, no por oportunismo político o voluntad de no ofender, sino porque partimos de la firme creencia que las mejores políticas son aquellas que pueden ser implementadas, no las que suenan bien sobre papel. No descartamos ideas por prejuicios o limites teóricos absurdos; sólo nos preocupa si funcionan bien o no. Privatizar no siempre es malo, nacionalizar no siempre es bueno. Uno no puede negar la realidad a base de leyes y regulaciones. No hay nada gratis.</p></blockquote>
<p>Por cierto, <strong>nada de esto sería posible sin <a href="http://ishkarioth.com/blog/"><u>Ishkariot</u></a></strong>. A él es a quién debéis enviar los parabienes, pues es <strong>el verdadero artífice de este proyecto</strong>.</p>
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		<title>La corrupción aumenta en España&#8230; ¿o no?</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Sep 2008 19:09:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[corrupción]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana se presentaban, como viene ya siendo habitual por estas fechas, los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) que publica anualmente la ONG Transparencia Internacional. Elaborado a partir de la agregación de diferentes encuestas de otros organismos internacionales, este índice clasifica a un amplio número de países (en esta ocasión, hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana se presentaban, como viene ya siendo habitual por estas fechas, los resultados del <strong>Índice de Percepción de la Corrupción (IPC)</strong> que publica anualmente la ONG <strong>Transparencia Internacional</strong>. Elaborado a partir de la agregación de diferentes encuestas de otros organismos internacionales, este índice clasifica a un amplio número de países (en esta ocasión, hasta 180) en función de <strong>la corrupción que perciben sus habitantes</strong>, en una escala del 0 (máxima corrupción) al 10 (máxima transparencia). </p>
<p>Y, <a href="http://www.malaprensa.com/"><u>como suele ocurrir</u></a> cuando los medios de comunicación se hacen eco de este tipo de estudios (<a href="http://www.themonkeycage.org/2008/09/genes_and_political_attitudes.html"><u>no únicamente en nuestro país</u></a>), <strong>la interpretación que de él se ha hecho se distancia mucho de las conclusiones reales que podemos extraer de esta nueva serie de datos</strong>. Con contadas excepciones, la mayoría de ellos destacaban, bajo titulares como &#8220;<a href="http://www.20minutos.es/noticia/414156/0/corrupcion/urbanismo/delito/"><u>la corrupción</u></a> <a href="http://www.adn.es/impresa/economia/20070927/NWS-0208-Espana-corrupcion-aumenta.html"><u>aumenta</u></a> <a href="http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.25239"><u>en España</u></a>&#8220;, <strong>la bajada de nuestro país tres posiciones en el &#8220;ranking de países menos corruptos&#8221; (del 25 al 28), debido a un descenso de 2 décimas en el IPC (de 6,7 a 6,5)</strong>.</p>
<p>Sin embargo, lo cierto es que hemos de tomar estos datos con <strong>muchísima cautela</strong>. Como discutíamos en los comentarios de <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=261"><u>esta entrada</u></a>, en la que utilizaba el IPC para comentar la relación entre desarrollo económico y corrupción, <strong>este tipo de datos está basado no en medidas objetivas de la corrupción (si es que existen), sino en las percepciones de una serie de personas</strong>, bien informadas sobre la situación de la corrupción en cada uno de sus países (al menos, en teoría), a las que se entrevista en varias encuestas, con diferentes metodologías. Y, por mucho que se agreguen y estandaricen muchas encuestas, <strong>el IPC no deja de medir únicamente percepciones subjetivas</strong>, con las dudas que ello conlleva, desde la misma <strong>definición de corrupción</strong> (sobre la que no existe apenas consenso en la literatura sobre esta cuestión) hasta <strong>su &#8220;vara de medir&#8221;</strong> (lo que en un país puede considerarse un grave abuso de la autoridad, en otro puede ser algo habitual, que pasa desapercibido).</p>
<p>Pero la necesidad de tomar estas precauciones no impide que estos datos nos puedan ser de utilidad. Aunque pueda resultar un poco arriesgado sostener que en este último año ha aumentado la percepción de corrupción en España (al fin y al cabo, el dato de 2007 se encuentra dentro del intervalo de confianza del dato de 2008; es decir, que las diferencias no son apenas significativas), sí podemos afirmar que <strong>este último dato confirma una leve tendencia descendente en el nivel de transparencia percibido en nuestras instituciones públicas, en línea con lo que está ocurriendo en otros países cercanos, como Francia, Reino Unido, Portugal e incluso Finlandia</strong>. En únicamente cuatro años hemos bajado desde el 7,1 de 2004 al 6,5 de 2008. Y la causa de este descenso muy probablemente se debe a la<strong> proliferación de escándalos de corrupción urbanística en muchos de nuestros ayuntamientos</strong> (más seguramente a su dimensión mediática que a un posible aumento del nivel &#8220;real&#8221; de corrupción).</p>
<p align=center><strong>Índice de Percepción de la Corrupción (1993-2008)</strong><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/ipc19932008.jpg"/><br />
Fuente: <a href="http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi"><u>Transparency International</u></a></p>
<p>Pese a todos los inconvenientes que comentaba, lo cierto es que estos datos, al abarcar tan amplio número de países, pueden servirnos de base para responder a preguntas bastante interesantes. Si hace unas semanas discutíamos la asociación entre corrupción y crecimiento económico, hoy me gustaría hacer una breve referencia a <strong>la relación entre corrupción y nivel de democraticidad</strong>. Una reflexión bastante frecuente, quizás no tanto en España pero sí en aquellos países con un apoyo menor a la democracia, es que <strong>la corrupción no entiende de regímenes políticos, y que por tanto se extiende por igual tanto en democracias como en dictaduras</strong>. La intuición nos indica que <strong>esto no debe ser así en la realidad</strong>: con ciertos matices, l<strong>as democracias por definición suministran a los ciudadanos un instrumento clave para seleccionar políticos virtuosos y castigar a aquellos que no lo son; un instrumento que no es otro que el voto libre, secreto y periódico</strong>. La pregunta es: ¿sustentan los datos esta afirmación? <strong>¿En los países más democráticos hay menos corrupción</strong>?</p>
<p align=center><strong>Índice de Percepción de la Corrupción 2008 recodificado (Y) según &#8220;Índice de Democraticidad recodificado&#8221; a partir de los datos de Polity IV 2007 (X)</strong><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/ipc-polityiv.jpg" /><br />
Fuente: <a href="http://www.transparency.org/policy_research/surveys_indices/cpi"><u>Transparency International</u></a> y <a href="http://www.systemicpeace.org/polity/polity4.htm"><u>Polity IV Project</u></a></p>
<p>En el gráfico sobre estas líneas comparamos los datos del <strong>IPC de 2008</strong> (recodificados de tal manera que la máxima corrupción corresponde al valor 10) con los del <strong>Polity IV Project de 2007</strong>, que mide, entre otras variables, el grado de &#8220;democraticidad&#8221; de cada país (para más información sobre su metodología, <a href="http://www.systemicpeace.org/inscr/inscr.htm"><u>clic aquí</u></a>; en la gráfica he recodificado los valores a una escala de 0 a 10, de menor a mayor &#8220;democraticidad&#8221;). Como se aprecia, aunque <strong>estadísticamente existe una correlación significativa entre ambas variables</strong> (a mayor &#8220;democraticidad&#8221;, menor corrupción),<strong> la asociación no es particularmente fuerte ni totalmente lineal</strong>, de lo cual podemos deducir que seguramente existen terceras variables, también relevantes, que escapan al análisis del gráfico (¿quizás determinadas configuraciones institucionales en democracia son más eficaces que otras en la lucha contra la corrupción? ¿el nivel de desarrollo económico puede afectar también a esta relación?), o que simplemente alguno de estos dos índices no responden en realidad a lo que estamos pretendiendo medir (<a href="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/pista.jpg">esto</a> quizás nos da una pista).</p>
<p>En fin, el propósito de esta entrada tampoco es ahondar en el análisis de la relación entre estas dos variables, sino únicamente poner de manifiesto que,<strong> pese a la limitada fiabilidad de los datos de Transparencia Internacional, que habitualmente son utilizados de manera errónea, en algunos casos pueden sernos útiles</strong> para reflexionar sobre cuestiones tan interesantes como éstas. Seguramente este breve artículo no será el último en que me sirva de estos datos; volveremos sobre este tema más adelante.</p>
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		<title>¿Por qué no somos una dictadura militar?</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 12:50:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Me ha parecido sumamente interesante el debate generado a raíz de este reto que Citoyen lanzaba en su blog, y cuyas primeras respuestas podemos leer en El Altavoz Magenta, La Revolución Naturalista, El Libro de la Almohada, el blog de Albert Esplugues o el de Geógrafo Subjetivo. Aunque un par de días más tarde, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.flickr.com/photos/dunechaser/2629616289/"><img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/militares.jpg" align="left"></a>Me ha parecido sumamente interesante el <strong>debate generado a raíz de <a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/?p=74"><u>este reto que Citoyen lanzaba en su blog</u></a></strong>, y cuyas <strong>primeras respuestas</strong> podemos leer en <a href="http://altavozmagenta.blogspot.com/2008/09/el-patriotismo-constitucional-y-el-fin.html"><u>El Altavoz Magenta</u></a>, <a href="http://www.revolucionnaturalista.com/2008/09/por-qu-no-somos-una-dictadura-militar.html"><u>La Revolución Naturalista</u></a>, <a href="http://hector1564.blogspot.com/2008/09/por-qu-no-vivimos-en-una-dictadura.html"><u>El Libro de la Almohada</u></a>, <a href="http://www.albertesplugas.com/blog/2008/09/anarqua-y-dicta.html"><u>el blog de Albert Esplugues</u></a> o el de <a href="http://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/09/20/evitar-una-dictadura-militar/"><u>Geógrafo Subjetivo</u></a>. Aunque un par de días más tarde, y desde mi ignorancia en estas cuestiones, <strong>me gustaría unirme también al debate dando mi opinión</strong>.</p>
<p>Para responder a esta pregunta, primero tendríamos que formular una <strong>teoría general sobre por qué los golpes de estado triunfan, por qué éstos se consolidan en forma de dictadura militar, y por qué en algunos casos estos regímenes acaban colapsándose</strong>. Parto de la base que son muchos los factores que influyen en estos tres fenómenos, factores que se refuerzan o desactivan entre sí, de manera que es evidente que<strong> no podemos hablar de una teoría que pueda explicar a la perfección todos los casos</strong>. Sin embargo, entendiendo esta cuestión<strong> desde el punto de vista del ejército</strong>, y bajo una <strong>perspectiva racionalista</strong>, creo que hay dos conceptos que son clave: la <strong>orientación y fuerza de la opinión pública</strong>, por un lado, y la <strong>&#8220;dependencia de la senda</strong>&#8221; (&#8221;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Path_dependence"><u>path dependence</u></a>&#8220;), por otro.</p>
<p>Cuando <strong>el ejército afronta la posibilidad de llevar a cabo un golpe de estado</strong>, si asumimos que es un actor racional (a efectos de este razonamiento, pongamos que sí), podemos considerar que <strong>valora tanto los beneficios como los costes de sus acciones</strong>. Los <strong>beneficios</strong> son, con pequeños matices, <strong>muy similares en todos los países y relativamente estables en el tiempo</strong>: podemos incluir dentro de esta categoría la obtención del monopolio del poder político y económico, el incremento de su bienestar material (aunque seguramente repartido de forma desigual entre los altos cargos y los soldados rasos), la posibilidad de reorganizar la sociedad de acuerdo a sus propios principios o incluso el beneficio intangible derivado de la satisfacción de hacer lo que uno cree que debe hacer (en el caso de los soldados, acatar las órdenes de sus superiores; en el caso de los altos cargos, &#8220;salvar el país&#8221; de lo que consideren una amenaza).</p>
<p>Es el lado de los <strong>costes</strong> lo que <strong>varía de manera más sustancial</strong> en función de las circunstancias. De nuevo, muchas son las variables que podríamos considerar: los propios costes materiales más directos, tanto en armas como en capital humano, la posibilidad de respuesta de países aliados democráticos, los costes &#8220;ideológicos&#8221;; en resumen, la probabilidad de fracaso y sus costes asociados. Pese a ello, desde mi punto de vista, considero que son dos los factores que influyen de manera decisiva en estos costes. </p>
<p>En primer lugar, <strong>la fuerza de la opinión pública y la intensidad de sus preferencias en relación a los diferentes tipos de regímenes</strong> (i.e. si opinan que, en algunas circunstancias, un régimen no democrático es preferible a otro democrático) moldean la posibilidad de que un golpe de estado militar pueda ser sofocado [o, en el caso de regímenes ya consolidados, que colapsen], con el consiguiente castigo, individual o colectivo, para el Ejército. No olvidemos que, por encima de cualquier otro objetivo (salvar la patria, defender unos determinados valores, etc.), <strong>la finalidad última de cualquier ejército es la misma de toda organización: garantizar su supervivencia y autonomía</strong>. </p>
<p>En segundo lugar, <strong>la existencia (o ausencia) de unas instituciones democráticas con fundamentos sólidos, y con unas dinámicas internas de &#8220;auto-refuerzo&#8221;</strong>, tiene un importante impacto en las posibilidades de éxito de un régimen militar: resulta impensable imaginar, por ejemplo, que el partido nazi hubiera aglutinado tanto poder si el impulso democratizador de la Constitución de Weimar hubieran cristalizado en un sistema políticamente estable. Hemos de tener claro que dentro de estas<strong> &#8220;instituciones democráticas&#8221; </strong>debemos incluir tanto las instituciones más <strong>&#8220;formales&#8221;</strong> (básicamente, las leyes y los órganos constitucionales) como aquellas más <strong>&#8220;informales&#8221;</strong> (cultura política democrática, el pactismo entre fuerzas políticas, la existencia de grupos anti-sistema con ideologías extremas&#8230;).</p>
<p>Partiendo de estos argumentos, <strong>¿cómo podemos explicar, por ejemplo, la instauración, consolidación y colapso de la dictadura franquista?</strong> Aparte de por otros muchos factores, de tipo económico, militar, político, etc. (cuya importancia no niego en ningún momento), el éxito del bando nacional se basó, por un lado, en una <strong>despolitización de la opinión pública</strong>, que pasó a vivir de espaldas al régimen, resignándose en muchos casos a aceptarlo como &#8220;un mal menor&#8221; para evitar una nueva guerra civil; y, por otro, en la habilidad de la jerarquía franquista para <strong>dividir el poder entre las tres &#8220;familias&#8221; del régimen</strong> (iglesia, ejército y partido falangista), hasta alcanzar un <strong>equilibrio institucional</strong> que, como consecuencia de la &#8220;path dependence&#8221;, consiguió perpetuarse durante casi 40 años. De forma similar, su<strong> colapso </strong>se explicaría por la <strong>creciente oposición interna y el despertar de la opinión pública</strong>, y por el <strong>desgaste de este delicado equilibrio entre familias</strong>, que desembocarían en la concesión, por parte de la jerarquía franquista, y tras la muerte del general, de la necesidad de liberalizar el régimen (porque los costes de mantener la dictadura, sencillamente, se habían disparado).</p>
<p>En resumen, y respondiendo sintéticamente a la pregunta inicial: <strong>¿por qué no somos una dictadura militar?</strong> En mi opinión, simplemente porque <strong>los costes que le supondrían al ejército la ejecución de un golpe de estado</strong> (la probabilidad de fracaso multiplicada por los costes asociados a este fracaso), <strong>que dependen de la intensidad y orientación de las preferencias de la opinión pública, y de la rigidez del equilibrio institucional</strong> (path dependence), <strong>son muy superiores a los beneficios que la instauración de una dictadura militar les otorgaría</strong>.</p>
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		<title>¿Miedo, castigo o premio?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Sep 2008 18:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

		<category><![CDATA[IU]]></category>

		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

		<category><![CDATA[voto útil]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de volver a comentar temas de mayor actualidad política, me gustaría retomar brevemente una cuestión que dejé abierta hace un par de meses:
[H]asta el momento no se ha demostrado con datos de encuesta que el &#8220;voto del miedo&#8221; al PP fuera el elemento determinante para que el PSOE consiguiera ampliar su base electoral &#8220;hacia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de volver a comentar temas de mayor actualidad política, me gustaría retomar brevemente una cuestión que dejé abierta <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/?p=252"><u>hace un par de meses</u></a>:</p>
<blockquote><p>[H]asta el momento <strong>no se ha demostrado con datos de encuesta que el &#8220;voto del miedo&#8221; al PP fuera el elemento determinante para que el PSOE consiguiera ampliar su base electoral &#8220;hacia la izquierda&#8221; y hacia posiciones menos centralistas</strong>. A pesar de que, efectivamente, parece ser que los que cambiaron su voto eran los que veían a los populares como una formación más radical, no podemos olvidar eso de que &#8220;correlación no implica causalidad&#8221;. ¿Fue esta &#8220;actitud&#8221; lo que llevó al &#8220;comportamiento&#8221;? ¿O fue un tercer factor lo que generó la &#8220;actitud&#8221; y el &#8220;comportamiento&#8221;? Hemos de tener también presente <strong>tres factores más</strong>: en primer lugar, en <strong>2004 el PP era prácticamente igual de &#8220;radical&#8221; o &#8220;poco radical&#8221;</strong> (a gusto del consumidor) que en 2008 (de hecho, uno de los motivos que muchos adujeron para no votarles es que &#8220;eran los mismos&#8221;); en segundo lugar, ¿los <strong>fallos estratégicos de IU, ERC o PNV</strong> no tuvieron ninguna relevancia a la hora de explicar su pérdida de votos?; y, en tercer lugar, ¿no es posible que el discurso de Zapatero, más abierto al diálogo sobre temas territoriales, fuera lo que posibilitara también un <strong>&#8220;voto de premio&#8221; al PSOE</strong>?</p></blockquote>
<p>Me interesa especialmente este tema porque tengo la sensación de que <strong>es bastante unánime la opinión de que fue este &#8220;miedo a un gobierno del PP&#8221; lo que motivó que un significativo porcentaje de antiguos votantes de IU, ERC, CiU, PNV o BNG optaran por votar por su segunda preferencia, PSOE, como un &#8220;mal menor&#8221; o &#8220;voto útil&#8221;</strong>. Y la cuestión es que, hasta el momento, ninguno de los artículos que he leído en estos últimos meses, en los que se trataba este tema, ya sea de forma directa o transversal, y tanto en un sentido como en otro (por ejemplo, <a href="http://elpatidescobert.blogspot.com/2008/06/vigileu-que-ve-el-llop.html"><u>éste</u></a>, <a href="http://lamoqueta.blogspot.com/2008/06/el-radicalismo-del-pp.html"><u>éste</u></a> o <a href="http://aubachs.blogspot.com/2008/07/el-triomf-del-psc-les-eleccions-del-9m.html"><u>éste</u></a>), me acaban de convencer por completo. De igual manera, tampoco he visto ningún dato medianamente definitivo que sostenga que ésta fue la principal razón de estas transferencias de votos, por encima de otros motivos como los que comentaba anteriormente (el &#8220;castigo&#8221; a sus respectivos partidos o el &#8220;premio&#8221; al &#8220;buen gobierno&#8221; de Zapatero). De hecho, los resultados de la encuesta post-electoral del CIS sugieren precisamente lo contrario.</p>
<p>Vamos a verlo a más detalladamente. Me centraré únicamente en <strong>el caso de IU/ICV</strong>, porque en el resto de partidos la muestra es demasiado reducida como para otorgarle un mínimo de fiabilidad. En las siguientes tablas se recogen las distribuciones marginales de diferentes preguntas, para los dos grupos de votantes (los que votaron a IU en 2004 y en 2008; y los que votaron a IU en 2004 y al PSOE en 2008, es decir, los que recurrieron al &#8220;voto útil&#8221;).</p>
<p align=center><img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/tabla1.jpg"><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/tabla2.jpg"><br />
<font size=1>Valoración de los líderes del 0 (muy mala) al 10 (muy buena); de las campañas del 1 (muy buena) al 5 (muy mala)</font><br />
<img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/tabla31.jpg"><br />
<font size=1>Ubicación ideológica del 1 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha); opinión sobre el diálogo con ETA del 0 (&#8221;La única manera de acabar con ETA es derrotarla policialmente&#8221;) al 10 (&#8221;Para terminar con ETA también hace falta diálogo&#8221;); opinión sobre la situación económica y política de España del 1 (muy buena) al 5 (muy mala). Fuente de todos los datos: encuesta post-electoral CIS 2008. En negrita, los porcentajes significativamente diferentes al 5%.</font></p>
<p>Una primera lectura de los datos genera conclusiones que creo que pueden ser bastante interesantes. Me quedo con tres de ellas. La primera de ellas es que <strong>la hipótesis del miedo pierde bastante fuerza</strong>: de ser cierta, deberíamos esperar que los electores que optaron por votar al PSOE para evitar una victoria del PP tuvieran un mayor temor a una victoria del PP. Los datos muestran lo contrario: cuando se pregunta directamente sobre esta cuestión a los entrevistados,<strong> no hay diferencias significativas entre los que optaron por el &#8220;voto útil&#8221; y los que no</strong>.</p>
<p>De igual manera, <strong>la capacidad explicativa de la hipótesis del castigo a IU parece perder relevancia</strong>: no hay apenas diferencia en la valoración de la campaña de IU entre votantes &#8220;fieles&#8221; y votantes &#8220;útiles&#8221;, cuando en caso de tener importancia deberíamos esperar que los primeros tuvieran una mejor opinión de su líder y de su actuación durante las semanas previas a las elecciones.</p>
<p>Por el contrario, de acuerdo a estos datos, <strong>la verdadera razón de esta transferencia de votos entre IU y PSOE parece ser una buena valoración de su líder, su campaña y su actuación durante la legislatura</strong>: la principal diferencia entre ambos grupos de votantes es la excelente nota que otorgan a Zapatero, un 7,11 (muy cercana al 7,54 con que valora de media al presidente el conjunto de sus votantes), más de 1,2 puntos por encima de la nota de los votantes &#8220;fieles&#8221; a IU. Esta impresión se refuerza con los datos sobre la opinión de los entrevistados sobre la situación económica y política española, que podemos relacionar con la gestión del PSOE en el gobierno: en ambos casos es significativamente superior en el caso de los votantes que modificaron la orientación de su voto de 2004 a 2008.</p>
<p><strong>¿Quiere esto decir que fue el &#8220;premio&#8221; al PSOE el único motivo detrás de esta transferencia de votos? No.</strong> Al menos, no podemos inferir de estos datos que así fuera. Lo más seguro es que estos antiguos votantes de IU, a la hora de tomar su decisión, <strong>ponderaran estas tres razones, entre muchas otras</strong>. Pero lo que creo que parece bastante evidente es que no podemos simplificarlo todo a esa idea, no sé si intencionada políticamente, de que la victoria del PSOE se debió a su éxito en la difusión del &#8220;discurso del miedo al PP&#8221; entre votantes de estas formaciones minoritarias. En fin, la conclusión a la que quiero llegar es que es importante reflexionar incluso sobre aquello que puede parecernos evidente y trivial, como es en este caso la idea del &#8220;voto del miedo&#8221;, puesto que tengo la impresión de que en ciencia política existen pocos argumentos que podamos aceptar de forma categórica.</p>
<p>PD. Si intentamos modelar a partir de estos datos una pequeña regresión logística, la conclusión es muy similar a la que se observa en el análisis bivariado: <a href="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/regresion1.jpg"><u>la variable más significativa estadísticamente es la valoración de Zapatero.</u></a></p>
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		<title>Y todo esto, ¿para qué?</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 17:01:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Medios]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando empecé a escribir este blog, hace ahora ya un tiempo, <strong>tres</strong> fueron, por así decirlo, las <strong>metas u objetivos que pretendía alcanzar</strong>. El primero, y más importante en mi caso, era utilizarlo como <strong>herramienta de aprendizaje</strong>, de tal forma que mi opinión sobre temas que me parecieran importantes se viera confrontada no únicamente con mi propio juicio crítico sino también con el de todos los que la leyeran o comentaran. En segundo lugar, mi intención era también <strong>participar del debate académico en ciencia política</strong>, intentando desplazar el foco de atención desde temas únicamente relevantes desde un punto de vista teórico hacia cuestiones actuales e importantes desde un punto de vista político o práctico, utilizando para ello un lenguaje lo más accesible posible. Y la tercera de mis metas era que esta producción de ideas tuviera un impacto más allá de la esfera &#8220;virtual&#8221;; que la voz de este blog se uniera a la de muchos otros que, de forma similar, intentan <strong>romper el monopolio de los medios de comunicación &#8220;tradicionales&#8221;</strong> en decisiones tales sobre qué temas son relevantes o no, cuál debe ser su tratamiento informativo o qué lenguaje y marcos discursivos debemos utilizar para referirnos a ellas. En resumen, me movía en parte esta idea utópica de que todos debemos aportar nuestro granito de arena para que, día a día, la sociedad se componga de <strong>ciudadanos cada vez más y mejor (in)formados políticamente.</strong></p>
<p>Y si bien he colmado las expectativas que tenía sobre mis dos primeros propósitos, lo cierto es que no acabo de estar satisfecho en lo que respecta al tercero. En los últimos meses he leído en numerosas ocasiones elogios a muchos de nuestros representantes políticos por escribir un blog o por participar en redes sociales; he escuchado muy buenas palabras sobre todos aquellos políticos que han invitado a bloggers de diferente color ideológico a sus congresos; he comprobado con agrado como algunas propuestas que habían nacido en la &#8220;conversación&#8221; entre los diferentes blogs han trascendido al mundo &#8220;no virtual&#8221;. Reconozco que todos estos pasos son indudablemente positivos. La cuestión es: <strong>¿realmente han servido para algo? ¿Han tenido un impacto real en los ciudadanos? En el terreno político, ¿están cambiando algo los blogs en nuestro país?</strong></p>
<p>Es aquí donde me gustaría compartir un par de datos sobre la influencia que puede tener el debate político y académico en internet sobre tanto actitudes como comportamiento de los ciudadanos. Para empezar, en España, según la encuesta europea sobre nuevas tecnologías de la información y la comunicación, <strong>únicamente el 45% de los hogares tiene acceso a internet</strong>, un dato muy inferior a la media de la Europa de los 15 (59%) e incluso de los 27 (54%). Si nos ceñimos a los <strong>ciudadanos que lo utilizan de forma regular</strong>, este porcentaje cae hasta el <strong>27%</strong>, según el Barómetro del CIS de marzo de 2008. Son cifras realmente bajas, muy indicativas de lo fuerte que es aún hoy en día la<strong> brecha digital </strong>en nuestro país y de lo inútil que pueden ser los esfuerzos por formar estos &#8220;ciudadanos analógicos&#8221;, que en su mayor parte pertenecerán a estratos sociales medios y bajos.</p>
<p>Estos datos se refieren a un uso de internet para cualquier propósito; ¿qué ocurre si nos ceñimos únicamente a su utilización como fuente de información política? En la última campaña electoral, por ejemplo, <strong>únicamente un 9,9% de los votantes recurrieron a la red para seguir la actualidad política.</strong> De este casi 10%, tan solo el 22,2% consultó <strong>blogs o foros de debate</strong>. Dicho de otra forma, de toda la población española, <strong>exclusivamente un 2,1%</strong> recurrió a este tipo de fuentes de información durante la campaña. Este pequeño conjunto de ciudadanos, lejos de ser representativo de la población total, <strong>tiene un perfil muy concreto</strong>: muy interesado por la política, con un alto nivel de estudios y de renta, con un nivel elevado de confianza en sus representantes&#8230; Es decir, tal y como muestran los datos, y si tomamos como indicador de &#8220;impacto&#8221; de blogs y foros de debate el nivel de participación electoral en este sector de individuos, vemos que <strong>efectivamente el abstencionismo es menor entre estos ciudadanos, pero parece que no como consecuencia de su contacto con blogs, sino más bien por sus características socioeconómicas</strong>.</p>
<p align=center><img src="http://www.becarioenmoncloa.com/wp-content/uploads/2008/09/internetpolitica.jpg"><br />
Fuente: Encuesta Post-Electoral CIS, 2008.</p>
<p>La conclusión a la que quiero llegar es que es cierto que <strong>internet en general </strong>(y los blogs en concreto) <strong>es una herramienta que puede ayudar muchísimo en la tarea de acercar las demandas de los ciudadanos a la clase política, y a que muchas decisiones de nuestros representantes sean más fácilmente entendidas por todos nosotros</strong>; pero es aún más cierto que <strong>sin una ciudadanía que quiera (¡o pueda!) escuchar, es muy difícil que este intercambio pueda tener lugar</strong>. Hemos de ser exigentes con nuestros políticos, sin duda, pero <strong>lo debemos ser aún más con nosotros mismos, como &#8220;bloggers&#8221; y como ciudadanos</strong>. Hemos de intentar rechazar convertirnos en un mero repetidor de la propaganda que en muchas ocasiones se lanza a través de los medios de comunicación tradicionales, para buscar nuestra propia voz, basada en el rigor y la libertad de expresión. Y, sin bajar el tono intelectual de la discusión, hemos de resultar más atractivos para el lector, <strong>teniendo presente la función social que, como (in)formadores, también deberíamos tener</strong>.</p>
<p>Con esta pseudo-declaración de intenciones, que tenía pendiente desde hace varios meses, se abre de nuevo este blog. Re-bienvenidos.</p>
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		<title>Cerrado por vacaciones</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Aug 2008 19:37:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo B.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Quería escribir simplemente un par de líneas para dar por cerrado este blog durante lo que queda del período estival. Si durante estas dos últimas semanas esto ha estado bastante inactivo, lo más probable es que siga así hasta septiembre. Pasaré el mes de agosto, como muchos otros, de vacaciones en la costa este de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quería escribir simplemente un par de líneas para dar por cerrado este blog durante lo que queda del período estival. Si durante estas dos últimas semanas esto ha estado bastante inactivo, lo más probable es que siga así hasta septiembre. Pasaré el mes de agosto, como muchos otros, de vacaciones en la costa este de Estados Unidos, con poco tiempo por tanto para escribir. Aprovecho la ocasión para desearos unas felices vacaciones, para aquellos que las vayan a tener, y un no demasiado caluroso agosto, para aquellos que tengan que seguir trabajando.</p>
<p>Nos leemos en septiembre.</p>
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