Vuelve a casa por Navidad

jose_maria_aznar.jpgAznar regresa a la política. Varias fuentes del propio Partido Popular han confirmado al autor de este blog que el ex-presidente volverá a la política activa durante la próxima legislatura. A falta de confirmarse la noticia (el anuncio oficial se realizaría a mediados de enero), los dirigentes consultados coinciden en asegurar que ocuparía un lugar en la candidatura madrileña, entre los puestos 3 y 7, y por tanto, por encima de Gallardón.

En principio, este regreso del ex-presidente tendría un doble objetivo: por un lado, reforzar la candidatura de Rajoy, muy débil en las encuestas, tanto por la fortaleza de Zapatero como por los conflictos internos en el partido, sin robarle protagonismo; por otro, en caso de grave derrota, su presencia en el Congreso podría restar gravedad a la crisis y, además, Aznar actuaría como un contrapeso más al ala moderada del partido, liderada por Gallardón o Arenas, asegurando por tanto una hipotética victoria de Esperanza Aguirre en el proceso de sucesión de Rajoy.

Sería ésta, por tanto, una jugada maestra, de no ser por algo que ya comentamos con anterioridad en este blog: la presencia de Aznar es un importante factor movilizador de los votantes de izquierda.

En cualquier caso, ya veremos de aquí a enero si esta noticia se confirma y, de ser así, como afectaría a la campaña electoral.

Actualización: otras noticias de un 28 de diciembre de 2007…

Seguir leyendo » · Escrito el: 28-December-2007 · · 3 comentarios »

Un voto no tan útil (II)

Un poco de matemática electoral: durante los últimos días, en varios blogs se ha estado comentando la posibilidad de que IU multiplique por 2 o por 3 su representación en el Congreso. Sin ir más lejos, Arsenio Escolar, director de 20 minutos y normalmente con muy buen olfato político, se atrevía incluso a ofrecer un par de cifras: IU podría crecer hasta los 11 o 12 escaños; consiguiendo 3 en Madrid, 2 o 3 en Barcelona, y 1 en Sevilla, Córdoba, Málaga, Cádiz, Asturias, Vizcaya y Alicante. ¿La razón? Habría mucho menos voto útil que en 2004. Y en los comentarios faltó tiempo para que todos se lanzaran a afirmar que el incremento de escaños de IU sería a costa de un perjuicio al PSOE.

Sin embargo, como ya comentamos en este blog al respecto de las elecciones municipales, la transferencia de votos de un partido a otro no implica una transferencia de escaños; de igual forma que el ‘voto útil’, en muchas ocasiones, no es más que un mito o, en todo caso, un argumento no necesariamente cierto. Veamoslo con un ejemplo. Tomemos el caso de Sevilla, con 12 escaños: en 2004, 8 para el PSOE y 4 para el PP, tal y como se refleja en la siguiente tabla, en la que el último escaño atribuido según la Ley d’Hondt se encuentra marcado en naranja.

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Y supongamos ahora que, efectivamente, se produce un traspaso de votos del PSOE a IU: en total, 5.000 votos. ¿Cómo sería la nueva distribución de escaños?

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Como podemos comprobar, el incremento de las expectativas electorales no sólo no perjudicaría al PSOE, sino que tendría el efecto contrario: le restaría un escaño al PP. Por tanto, un incremento de los escaños de IU no necesariamente implica un descenso del PSOE.

Sin embargo, como todos podemos imaginar, casos como éste son excepciones a la regla: en la mayoría de circunscripciones, sí se cumple la intuición. Veámoslo de nuevo con un ejemplo: Cádiz, en 2004, y en 2008, asumiendo una transferencia de 20.000 votos del PSOE a IU.

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En cualquier caso, a pesar de que, efectivamente, IU se encuentra en todas las provincias citadas por Arsenio Escolar a menos de 25.000 votos de conseguir un escaño más, varios motivos me hacen pensar que es muy complicado que mejore sus resultados de 2004. En primer lugar, porque el hecho de no conseguir representación en unas elecciones (como sería el caso de Asturias, Alicante o Málaga) conlleva un importante efecto psicológico en los votantes, en el sentido en que desincentiva su voto por la coalición de izquierdas (”¿para qué voy a votar IU si luego mi voto no sirve para nada?”). Por otra parte, los cambios en el censo electoral perjudican especialmente a esta formación, dado que provincias como Córdoba o Vizcaya, donde se encontraban muy cerca de conseguir escaño, perderán un congresista. Por último, los conflictos internos difuminan sus expectativas electorales en Alicante, y su no especialmente brillante gestión en el gobierno de la Generalitat también le puede hacer perder base electoral en Catalunya.

De esta forma, mi opinión, basada en las encuestas de estas últimas semanas, los resultados de los últimos comicios y las consecuencias del sistema electoral, es que Izquierda Unida se moverá en una orquilla de 5-7 diputados: perdería el que tiene por Valencia, mantendría los 2 de Barcelona, obtendría de 2 a 4 en Madrid, y quizás ganaría 1 en Sevilla o Córdoba. Veremos de aquí al 9 de marzo si me equivoco o no en mi predicción.

Seguir leyendo » · Escrito el: 22-December-2007 · · 8 comentarios »

Ideología y voto

A falta de 80 días para las elecciones, tanto partidos como medios de comunicación se afanan por conseguir encuestas sobre la intención de voto de los ciudadanos, tratando de sondear la opinión pública para así enfocar de uno u otro modo la campaña electoral. Ahora bien, ¿qué fiabilidad puede tener un barómetro a dos meses de los comicios, cuando aún muchos ciudadanos no han decidido su voto? ¿Cómo se pueden compensar los efectos diferenciales de la abstención, o el ‘voto oculto’ al PP? Además, cuando es relativamente fácil manipular los resultados de las encuestas, en función de una posible intencionalidad política, ¿con qué medios podemos contar los politólogos para tratar de ‘predecir’, de algún modo, el posible resultado de la contienda? Tradicionalmente, se ha recurrido a variables no directamente relacionadas con el voto directo, para inferir de ellas un “voto probable”: el recuerdo de voto, la proximidad a uno u otro partido, la posición del ciudadano respecto a determinadas variables socioestructurales (categoría laboral, religión, ingresos, edad, etc.) o a temas concretos (excelencia vs. equidad; libre comercio vs. intervencionismo; seguridad y control de la inflación vs. mayor participación ciudadana y protección del medio ambiente, etc); y así una larga lista de cuestiones.

De todas ellas, la ideología, entendida como autoubicación en el eje izquierda-derecha, se ha demostrado como una de las que poseen mayor significación y, por tanto, capacidad predictiva del voto. Sin ir más lejos, en 2004, del total de votantes que se declara de izquierdas (posiciones iguales o menores a 5), el 84,3% votó a partidos de izquierda (IU, PSOE, BNG, ERC); mientras que del total de derechas (mayores de 5), un 89,6% votó a partidos de dicha orientación ideológica (PP, CiU, PNV) (datos de la encuesta postelectoral del CIS, 2004). La influencia de esta variable se comprueba también observando la distribución ideológica de los votantes de cada partido (ver gráfico 1). Es más, los datos de las últimas contiendas electorales muestran incluso la existencia un fuerte paralelismo entre la ubicación media del electorado español y el partido que gana las elecciones en cada comicios.

[GRÁFICO 1: % de votos según de la ideología]
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Fuente: Encuesta CIS, 2559

Sin embargo, en un contexto en que las diferencias entre clases sociales (definidas tanto por categorías laborales como por distribución de la renta) parecen difuminarse, como consecuencia de una mayor movilidad social y de un incremento de la protección del Estado del Bienestar, y en el que aumenta la importancia de otros factores explicativos, como el líder, la coyuntura económica, la campaña electoral o algún tema político concreto; no podemos seguir teniendo una visión estática del eje izquierda-derecha. Erosionados, pues, los vínculos que unen a los votantes con un determinado grupo; y a este grupo con una posición ideológica concreta; los ciudadanos tienen cada vez más libertad para desplazarse a lo largo de este eje sin caer por ello en una incoherencia. Los datos así lo demuestran: la volatilidad entrebloques (es decir, el porcentaje de ciudadanos que cambian su voto de un partido de derecha a uno de izquierda) ha aumentado de forma considerable en las dos últimas elecciones; y, entre unos comicios y otros, también ha variado la distribución de los ciudadanos sobre el eje izquierda-derecha.

Este razonamiento nos lleva a un escenario en el que parece invertirse la relación causal: los ciudadanos no votan izquierda por el hecho de ser de izquierda; sino que se autoubican en la izquierda porque votan izquierda. En realidad, lo más probable es que se trate de un proceso de retroalimentación o endogeneidad: ambos factores son, a la vez, causa y consecuencia. De momento, sin embargo, nos quedaremos únicamente con la segunda parte del razonamiento: la relación entre voto e ideología. De entre todos los factores que pueden influir en el cambio ideológico de los ciudadanos, las de mayor relevancia parecen ser las estrategias de los partidos, tanto a través de los cambios en la agenda política, mediática y legislativa, como mediante su discurso político, la elección de sus líderes o la movilización de sus bases. Quizás en este sentido podemos entender la acción opositora del PP durante toda esta legislatura, buscando la polarización de la ciudadanía y una ‘derechización’ de parte del electorado.

En principio, parece que queda fuera de toda duda la capacidad de los partidos para influir en la autoubicación ideológica de sus votantes. Dos ideas parecen reafirmar esta teoría: por una parte, en España, al contrario de lo que ocurre en otros países europeos, no existe una fuerte competencia centrípeta (por el ‘votante medio’) ni hay ningún partido en la actualidad cuyos votantes se ubiquen de forma mayoritaria en el centro (5,5). El más ‘centrado’, curiosamente, es el PSOE (que ronda el 4,5). Por otra parte, sólo partiendo desde este marco teórico podría explicarse que un partido como el PP, ubicado en torno al 7,5-8, pueda haber conseguido gobernar en solitario, pese a la ‘mayoría natural de izquierdas‘, tan comentada por González en su día, y que los datos corroboran.

Dicho esto, es interesante comprobar, gracias a los datos de los barómetros del CIS, como, efectivamente, la autoidentificación ideológica del votante medio español es muy sensible al contexto político y a las estrategias de los diferentes partidos. En concreto, a partir del siguiente gráfico, que recoge datos desde 1996, podemos elaborar un cierto paralelismo (sin ninguna pretensión científica, eso sí, basándome únicamente en la intuición) entre ambas variables, distinguiendo seis etapas diferentes:

[GRÁFICO 2: evolución de la media ideológica del electorado, 1996-2007]
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Fuente: Barómetros del CIS

  • Primeros años del gobierno de Aznar: cierto desgaste, fruto quizás de unas políticas económicas contractivas para cumplir los criterios de Maastricht, con el consiguiente descontento popular que eso pudo generar.
  • De 1998 a 2001: son los años del “España va bien” y de la mayoría absoluta de Aznar, así como de la falta de liderazgo en el PSOE y IU.
  • De 2001 a 2003: la mayoría absoluta lleva al PP al aislamiento político. Son los años del ‘decretazo’, de la huelga general del 20-J, del Prestige, del PHN. El votante medio se desplaza de forma paulatina, pero continua, de nuevo hacia la izquierda.
  • Años 2003 y 2004: los datos muestran muy claramente y sin lugar a dudas que la victoria del PSOE no se fraguó el 11-M, sino en estos dos años. Con la Guerra de Irak como principal tema en la agenda de los medios (algunos, no todos), la izquierda se moviliza de forma excepcional, y la reacción en la ciudadanía no se hace esperar: la ideología del votante medio se sitúa en torno al 4,50. Curiosamente, la misma posición en que se ubica el PSOE.
  • De 2004 a 2006: una vez conseguida la victoria electoral, y con el regreso de las tropas de Irak, la izquierda parece perder radicalidad; mientras la derecha trata de arrastrar a parte del electorado hacia sus posiciones, intentando introducir en la agenda pública temas como las dudas sobre el 11-M, la ruptura del consenso constitucional con el Estatut, la crítica al matrimonio homosexual o el cambio de rumbo de la política exterior española.
  • De 2006 a 2007: resulta difícil distinguir una tendencia clara en este período, y sería muy arriesgado tratar de inferir tendencias a partir de oscilaciones que pueden deberse únicamente al margen de error de las encuestas.

Ahora bien, después de toda esta reflexión, ¿qué conclusiones podemos extraer en lo que respecta a las perspectivas electorales de PP y PSOE? Asumiendo que podemos inferir la intención de voto a partir de la ideología (algo bastante criticable desde un punto de vista metodológico, pero que aceptaremos buscando simplificar el análisis), todo parece indicar que los socialistas no lo van a tener nada fácil para volver a ganar con cierta holgura. El electorado se encuentra actualmente bastante alejado de aquel 4,50-4,60 de 2004. El PP ganó en 1996 con unos votantes ubicados en su media en el 4,70-4,80. Y el último dato publicado en este sentido se sitúa en el 4,76.

Por otra parte, también es cierto que la tendencia marcada por los datos de los últimos dos años (desde octubre de 2005), que detallo en el gráfico bajo estas líneas, es levemente descendente (hacia la izquierda), pese a las oscilaciones de una encuestra a otra. Además, hemos de observar que, a lo largo de esta legislatura, en ningún momento se ha superado la barrera del 4,80, por encima del cual parece demostrarse que el PP puede mantener sus expectativas de voto con cierta comodidad.

[GRÁFICO 3: evolución de la media ideológica del electorado, 2003-2007]
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Fuente: Barómetros del CIS

Este análisis somero y poco detallado podría (y debería) complicarse mucho más: sería interesante estudiar la distribución de los votantes en torno al eje ideológico, y sus cambios, para tratar de distinguir si los cambios en la ubicación media son cambios a nivel general o de un núcleo concreto de ciudadanos. También deberían ser considerados otros factores que podrían tener un efecto sobre el cambio en las ideologías, como la transformación de la estructura socioeconómica de la sociedad, la evolución de los significados de ‘izquierda’ y ‘derecha’ (o incluso su sustitución por nuevos conceptos, como materialismo y postmaterialismo), y el efecto de las instituciones socializadoras (familia, escuela, medios de comunicación, relaciones sociales…). Por último, no podemos obviar aquel porcentaje de ciudadanos que, directamente, no se ubican en este eje. Recomiendo al respecto una imprescindible entrada de Lluís Orriols en La Moqueta.

Independientemente de todo ello, una conclusión parece clara: las mayorías que casi todas las encuestas otorgan al PSOE podrían ser poco más que un espejismo. El empate técnico se mantiene. Y todo pende de un hilo: el más mínimo fallo de Zapatero puede hacer que la derecha vuelva al gobierno.

Seguir leyendo » · Escrito el: 20-December-2007 · · 6 comentarios »

Pocos recursos, muchas ideas

Abandonemos por un momento el análisis de la pre-campaña electoral para centrarnos en un par de temas de ámbito más autonómico y local. Hacía ya tiempo que tenía ganas de comentar aquí lo interesante e innovadora que me está pareciendo la idea del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, de escribir un blog, no desde un punto de vista electoralista (algo de lo que en parte, peca el blog de Pepe Blanco), sino desde una perspectiva más participativa, más simétrica y más bidireccional. Es, sin duda, una muestra más de que Extremadura, pese a tener uno de los PIB per cápita más bajos de España, no se está quedando atrás en lo que a nuevas tecnologías se refiere, como ya quedó comprobado con el fuerte impulso que está dando al software libre (mediante la creación de la distribución ‘Linex’ del sistema operativo GNU/Linux y la promoción de otro programario libre), y a la introducción de las TIC de forma transversal, en todos los ámbitos de su acción de gobierno.

vara.pngLa idea de escribir un blog no resulta, en sí, demasiado novedosa: numerosos candidatos, ya sea a nivel local, autonómico, al Congreso o Senado, ya han tenido o tienen este tipo de páginas web. Sin embargo, resulta ciertamente sonrojante comprobar como la mayoría lo utilizan como una manera más de hacer campaña electoral, sin comprender la filosofía que subyace a este nuevo método de comunicación: la bidireccionalidad, el debate, la simetría; en definitiva, la ‘conversación’. Todo esto se convierte, en la práctica, en que la mayoría de estos blogs quedan olvidados después de varias entradas, o pasadas las elecciones; o en que se comprueba, con el tiempo, que muchos de ellos ni siquiera son escritos por los propios políticos.

Por suerte, una minoría (cada vez mayor) son capaces de vislumbrar el enorme potencial de este nuevo tipo de comunicación, y demuestran que son capaces de ‘bajar’ a la arena virtual y debatir con otros ‘bloggers’. El caso de Fernández Vara, sin embargo, va mucho más allá. Lejos de convertirse en una arma electoral más, el presidente extremeño ha continuado escribiendo en su blog pasados los comicios, con un estilo muy cercano a los ciudadanos, muy humilde y muy respetuoso con todas las opiniones, convirtiéndose en el único presidente autonómico con blog. Así, cada semana, propone un tema diferente de debate, para que todos aquellos que visitan el blog puedan opinar de forma libre. Pese a que se echa de menos cierta profundidad en algunos temas - algo comprensible, por otra parte, pues todos podemos imaginarnos la enorme carga de trabajo que supone un puesto como el suyo - llama la atención la enorme pasión que demuestra al escribir y, lo más importante, al escuchar. Quizás ésta sea una de las explicaciones a su amplia victoria electoral.

Su carácter dialogante quedo plasmado, hace poco, en una breve entrevista en el diario Avui [aquí la traducción al castellano], que no tiene desperdicio. Lejos de las estridencias de su predecesor en el cargo, alguien no muy querido en tierras catalanas, Vara mantuvo bastante el tipo y comentó varios aspectos bastante interesantes, en mi opinión, aunque también realizó alguna que otra afirmación ciertamente criticable. De toda la entrevista, me quedo con este extracto:

AVUI: En esta legislatura española ha llegado una explosión de reformas autonómicas que acaban con mal regusto. A pesar de los malos augurios…
Fernández Vara: España no se ha roto…
AVUI: Pero se ha multiplicado la tensión.
Fernández Vara: Porque hay mucha gente interesada en que esto no funcione. Cuanto peor mejor. Como pasa amenudo, las amenazas de los que lo ven todo negro al final no se cumplen. Las cosas han de salir razonablemente bien y estamos un poquito mejor que estábamos. Nuestra grandeza en España es que somos diferentes pero también parecidos. Se trata de que este “ser diferentes” no nos haga desiguales en derechos y deberes.

luces_caceres.jpgY acabo hablando de mi ciudad, Cáceres. Después de un inicio de gobierno algo convulso, con un PP sin aceptar la derrota electoral (algo ya común en la derecha, por cierto), e intentando desgastar a cualquier precio la acción de gobierno de la alcaldesa Carmen Heras, y con una conflictividad social que hacía tiempo que no veíamos, empezamos a notar los frutos de un gobierno local de izquierdas. Cáceres se ha unido a la iniciativa de un gran número de ciudades españolas (la mayoría con gobiernos socialistas, por cierto) para retrasar unas semanas el encendido de las luces de navidad (en el caso de la capital cacereña, hasta el 15 de diciembre), y así reducir el gasto por este concepto, a la par que reforzar su compromiso con el cambio climático. Es una muestra más de que, para hacer grandes cambios, no es necesaria una gran cantidad de recursos, sino que lo más importante es tener buenas ideas y ganas de llevarlas a la práctica.

Seguir leyendo » · Escrito el: 12-December-2007 · · 2 comentarios »

Rompiendo España

La razón de la escasa asistencia [a la manifestación del pasado martes] es que la sociedad está dividida. Dividida de verdad. Hay millones de personas que no están dispuestas a compartir nada con el PSOE, y otras tantas, o más, lo mismo con el PP. La política profesional puede, en un momento, tragarse los sapos y virar en redondo. Pero al ciudadano común le cuesta mucho más. Ha habido tantos arañazos, enfrentamientos tan fuertes y sobre asuntos de tal importancia, que se han establecido distancias entre familiares, amigos y conocidos con ideas diferentes. Nadie lo dice pero todos saben que se ha llegado a esto. Y es serio.

¿Cómo ha podido ocurrir?. ¿Quién es el responsable?. El gran culpable, sin duda, es el terrorismo. Mata a los que mata y envenena a toda la sociedad, pero luego debe denunciarse su utilización política. Es un pecado que, en mayor o menor medida, todos los partidos han cometido. Pero ninguno como el PP. Su comportamiento ha sido un escándalo. La enorme tensión que se observa en España hubiera sido imposible sin la estrategia de oposición del PP. Es la estrategia que le dio éxito en los noventa y que busca repetir ahora.

Sin límites, sin freno, con acusaciones de gravedad extrema, tratando al Presidente como a un traidor, como un enemigo del pueblo, como un enemigo de España. Ahora, cerca de la meta, el PP se disfraza de moderado. El relevista mas fotogénico, para la última posta. Pero el estrago está hecho ya, y eso sí que es romper España.

Inaki Gabilondo

Seguir leyendo » · Escrito el: 10-December-2007 · · 4 comentarios »

Cien días

n8690821286_3029.jpgCerramos, de momento, esta serie de artículos que he ido dedicando a pormenorizar algunos de los aspectos más destacados de esta pre-pre-campaña, con una última mención a las que, en mi opinión, serán las tres claves interpretativas a las que deberemos prestar atención durante estos cien días que restan para las elecciones. Más adelante, según vaya avanzando la campaña, seguramente volveré a tratar alguno de estos temas, pero de momento considero mejor ir avanzándolos, pues con toda seguridad tendrán una gran relevancia en el resultado final de los comicios.

La primera de estas tres claves haría referencia al tipo de campaña al que nos enfrentamos: ¿una campaña basada en las ideologías, como la de 1982? ¿Una campaña basada en las personalidades de los líderes, como la de 1993? ¿una campaña basada en la gestión económica del gobierno, como la de 2000? Si bien el PP intenta marcar sus mensajes con un claro sesgo de este último tipo, no lo tiene nada fácil. La gestión económica del PSOE durante estos cuatro años ha sido bastante positiva y, pese a los posibles efectos del repunte de la inflación y el desempleo en estos últimos meses, que aún es pronto para valorar, estoy convencido de que la mayor parte de los ciudadanos opinan que un gobierno del PP no lo hubiera hecho mucho mejor. Y el hecho de que Solbes aspire a repetir como ministro de economía refuerza esta actitud.

Por otra parte, la estrategia del PSOE es bastante clara, y, como ya comenté hace unos días, está basada casi exclusivamente en promocionar la ‘mirada positiva’ de Zapatero, enfatizando su carisma, su ‘talante’ y su buena gestión durante estos cuatro años. De conseguir su propósito de dotar de un carácter presidencial las elecciones, los socialistas partirían con una clara ventaja: la valoración del presidente es, según la mayoría de las encuestas, un punto mejor que la del líder de la oposición (en una escala del 1 al 10). Los comentarios del sociólogo José Luis de Zárraga el pasado lunes en el diario Público son muy elocuentes:

[P]ara encontrar un desfase mayor entre [dos candidatos a la Presidencia], hay que retroceder hasta septiembre de 1989 (barómeto del CIS), cuando Felipe González sacaba 24 décimas a un Aznar que era candidato por primera vez. En aquellas elecciones el PSOE le sacó a AP 18 puntos. En las elecciones que se han sucedido después, la diferencia de valoración entre los candidatos nunca ha sido de más de seis décimas en el trimestre anterior a los comicios.

Sin embargo, el riesgo de dar prioridad al candidato por encima de las propuestas, en una campaña electoral, supone también importantes riesgos. Quizás el más importante es su vulnerabilidad ante ataques personales, posibles sospechas de corrupción o desgaste mediático. Más ataques de los que ha recibido ya Zapatero, es difícil que reciba (los del minuto de ’silencio’ del pasado lunes creo que ya son insuperables). Y tampoco es probable que se conozca ahora ningún escándalo que afecte directamente al presidente. Sin embargo, la expectativa de un debate a dos bandas en televisión entre Rajoy y Zapatero, sí puede entrañar un importante riesgo. Y si no, que se lo pregunten a Felipe González. Creo que nadie ha olvidado aún su actuación en el primer debate de 1993.

2084438721_de17a3da6f.jpgPasemos a la segunda clave: el contenido concreto de la campaña, esto es, los temas que van a tener prioridad en la agenda mediática. A punto de cerrarse la agenda legislativa y, por tanto, una de las principales vías de acceso del gobierno a los medios de comunicación, todo pasa a depender de su capacidad para realizar interesantes propuestas electorales o, en todo caso, de su habilidad para contrarrestar las promesas electorales de la oposición.

Por otro lado, es en la campaña cuando vuelven a resurgir aquellos temas que, durante toda la legislatura, han resultado más polémicos. Como comentaba hace unos días Alejandro Guerrero (aunque ahora no recuerdo donde lo leí…), parte de la estrategia de los socialistas se basa en tratar de compensar una ‘presunta’ deriva nacionalista (reflejada en la aprobación del Estatut o la cercanía a ERC) con gestos de carácter más ‘españolista’ (como el ‘fichaje’ de Bono, el cambio de denominación del Gobierno como institución o el hecho de mantener a la ministra de Fomento en su cargo), y con un énfasis mayor en aquellos temas que, durante la legislatura, han gozado de mayor respaldo popular, desde la retirada de las tropas de Irak, hasta el ‘cheque bebé’, pasando por la aprobación del matrimonio homosexual, la Ley de Igualdad, la Ley de Dependencia, el ‘cheque vivienda’ o los nuevos trenes de alta velocidad.

En este sentido, debemos estar muy atentos a cómo evoluciona esta cuestión durante los próximos meses, pues Zapatero corre el riesgo de que le suceda lo mismo que a Aznar del 11 al 14M: que, como consecuencia de una decisión de última hora (en su caso, la ocultación de la verdad sobre los atentados), determinados temas ya superados vuelvan a resurgir, con un elevado impacto en la opinión pública y, por extensión, en la decisión de voto.

Y me reservo para finalizar la que, a mi juicio, será la clave más importante: la movilización del electorado de izquierdas. No es ninguna novedad que los votantes de derecha son mucho más fieles y menos volátiles que los de izquierda. Hace ya tiempo lo comentamos en este mismo blog, pero es interesante recuperar ahora esta argumentación: sólo si el PSOE consigue movilizar a su electorado, especialmente en aquellas comunidades donde se concentran sus bases electorales (Andalucía y Cataluña), podrá aspirar a conseguir esa mayoría holgada que tanto desea Zapatero. En su momento me atreví a ofrecer dos predicciones, que sigo manteniendo: si mañana mismo se celebraran las elecciones, un 68% de participación le daría la victoria en votos al PSOE y un 75% le daría la mayoría absoluta.

¿Y cómo pueden los socialistas conseguir movilizar a su electorado? Aparte de todo lo comentado hasta ahora, y de otras cuestiones que escapan a la extensión de este artículo, me gustaría hacer mención a dos aspectos concretos. En primer lugar, el efecto de las encuestas. Los últimos resultados presentados, que otorgan una mayoría bastante amplia al PSOE, lejos de beneficiarle, lo cierto es que incluso le pueden perjudicar, pues una expectativa de poca competitividad electoral dispara el abstencionismo, como resultado de un argumento ya explicado en este blog, y que el periodista Fernando Garea resumía de forma excelente en Público hace un par de días:

A los socialistas, el resultado [positivo en las encuestas] le da el respiro de no sentirse afectados por los acontecimientos teóricamente adversos, les marca una tendencia positiva, pero les saca de la estrategia de la tensión movilizadora. Al PSOE le va mejor mantener la imagen del empate técnico que marcaba la última encuesta oficial del CIS. También al PP le venía mejor aquel resultado, el que no descarta que puedan ganar en marzo. Sobre todo porque Rajoy quiere a sus votantes movilizados y porque tapa la impresión de estar haciendo campaña rodeado de líderes y lideresas colocadas a la espera de su fracaso electoral

En segundo lugar, resulta curioso comprobar como la principal arma electoral del PSOE se encuentra totalmente desaparecida de la escena pública. Nos estamos refiriendo, claro está, a Aznar, ese hombre que cuenta con la habilidad de no poder dejar indiferente a nadie: o le veneras o le detestas, no hay punto medio. Y digo lo de ‘arma electoral’ porque, cada vez que hace alguna de las suyas, los socialistas ven cómo se elevan exponencialmente sus posibilidades de obtener la mayoría absoluta. Tengo una curiosidad malsana por saber cuál será la estrategia de los populares durante la campaña: ¿le sacarán a pasear en algún mítin electoral? ¿o lo dejarán ‘atadito’ en casa, para que no muerda?

Seguiremos muy atentos a estas tres claves. Estoy seguro de que esta campaña electoral aún nos puede deparar grandes sorpresas (y, espero, también grandes alegrías).

Seguir leyendo » · Escrito el: 05-December-2007 · · 3 comentarios »