Asuntos interiores

23 días para las elecciones, y los ánimos no podrían estar más caldeados. Además de temas como la clase socioeconómica, la ideología o la valoración de los líderes, no podemos olvidar que otra de las cuestiones que más valoran los ciudadanos a la hora de decidir su voto es la unidad interna de los partidos, quizás por una cuestión de estabilidad gubernamental, en caso de victoria, o quizás por evitar votar unas ideas que después no se demuestren las suyas. Sea como sea, los errores internos de los principales partidos políticos están centrando la actualidad política en las últimas horas. Tratemos de analizar por qué.

En el PSOE, aún se deben estar lamentando del error de Cuatro al difundir esas últimas palabras, ‘off-the-record’, de la entrevista de Zapatero. Es cierto que la famosa frase tampoco resulta sorprendente: la movilización de la izquierda es algo que todos vemos como necesario, tal y como comentó ayer el maestro Gabilondo. Sin embargo, en el PP, bien recomendados por sus ’spin-doctors’, han conseguido darle la vuelta al razonamiento, para convertir a Zapatero en el crispador mayor. Cualquiera que haya seguido mínimamente la actualidad política durante esta legislatura no vería en esta afirmación más que otra de las idioteces de los populares, ¿pero cómo reaccionarán aquellos ciudadanos, cada vez más desinformados, al ver cómo trata Antena 3, por poner un ejemplo, la noticia?

Esta cuestión no tendría más relevancia si se quedara aquí, pero lo negativo del tema es que supone un síntoma más de un grave problema de fondo en la estrategia de campaña de los socialistas: su incapacidad para centrar la agenda mediática en aquellos temas que más les favorecen. No hay más que hacer un repaso mental de los issues más destacados de estos últimos 15 días para darse cuenta de ello: inmigración, delincuencia, economía… Todos ellos temas tradicionales de la derecha, en los que a priori parte con ventaja. Aún no deben haber sonado las alarmas en Ferraz, pero viendo temas como éste, y con zapatero_rajoy_debate.jpgunas encuestas que no acaban de rechazar la idea del empate técnico, y unos debates que pueden ser decisivos… mi recomendación sería ser cautos y, ante todo, evitar por todos los medios que errores así se vuelvan a repetir.

Por parte del PP, los temas internos también están tomando especial importancia, aunque me temo que por otras cuestiones. Para empezar, la lucha Gallardón-Aguirre, se mantiene, pese a los esfuerzos del partido por soterrar el enfrentamiento. En función de como evolucione la cuestión, este tema puede suponer una importante sangría de votos para Rajoy. Sin embargo, esta sangría podría quedarse en nada comparada con lo que podría suponer una gran derrota en los debates. No podemos olvidar que Zapatero lleva todas las de ganar: tiene lo que los expertos llaman ‘telegenia’, sabe manejar mejor las entrevistas (tal y como pudimos comprobar la semana pasada con Gabilondo, o ayer con Buenafuente) y, lo más importante, tiene mucho a reprochar a Rajoy y poco a reprocharse a sí mismo. Prueba de ello es que, según muchos, Zapatero ha ganado todos los debates de esta legislatura.

Es este motivo lo que me hace inclinarme a pensar que la decisión de aceptar finalmente el debate ha sido una decisión del propio Rajoy, con la oposición de la mayoría de sus asesores y miembros del partido. Sólo así se entiende la actitud de los populares durante toda la negociación, que nos llevó a muchos a pensar que finalmente nos quedaríamos sin debate. Sinceramente, pese a que obviamente prefiero que se celebren los debates, mi recomendación al PP hubiera sido mantenerse firmes y bloquear esta posibilidad. Por cierto, falta por conocerse el nombre del moderador, aunque mi apuesta personal es por un doblete, 15 años después, de Manuel Campo Vidal.

Cambiemos de partido: ayer más de uno nos sobresaltamos con la noticia de la operación de Durán i Lleida. Ya llevábamos un par de días con rumores sobre su mal estado de salud (¿baja tensión? ¿gastroenteritis?), y la cuestión es que aún no se ha confirmado del todo que era exactamente lo que le sucedía (se ha dicho incluso que podría ser cáncer de pulmón). En cualquier caso, personalmente no me acabo de creer a aquellos que afirman que en 10 días volverá a participar en actividades del partido. Lo que está claro es que este asunto tendrá impacto sobre la campaña de la coalición y, aunque mis palabras pueden sonar políticamente incorrectas, me da la sensación de que esto beneficiará sus expectativas electorales. ¿Por qué? Por un lado, potenciará la aparición en escena del resto de líderes del partido (ayer mismo Jordi Pujol se vió obligado a sustituirle en una entrevista). Por el otro, supondrá desvincular la candidatura del escoramiento a la derecha que Durán le había conferido, después de su asistencia a actos como la famosa misa por la ‘familia nuclear’, hace unas semanas. Y tampoco olvidemos que le restará protagonismo a Unió para concedérselo a Convergència, algo de especial relevancia si CiU aspira a ‘robarle’ votos a ERC.

Y, efectivamente, el traspaso de votos es algo que ocurrirá, en mayor o menor medida, porque la debacle electoral de los republicanos puede ser de una magnitud que nadie espera. Al fuerte debate interno que aún se mantiene en el seno del partido, debemos añadir los problemas de financiación que están sufriendo (que ya arrastraban desde hace tiempo, y que se manifestará en estas elecciones en que sólo podrán hacer campaña en capitales de comarca), o la pésima campaña (al menos en mi opinión) que han preparado para estas elecciones. Con su mayor activo electoral, Carod-Rovira, de gira por el mundo; con un PP que intenta moderarse en su catalanofobia (véase por ejemplo las declaraciones de Esperanza Aguirre en Lleida); y con una gestión de gobierno bien poco independentista, está claro que sus expectativas han de resentirse. Veremos el 9M hasta qué punto.

Me reservo para el final un partido que arrastra problemas internos de forma crónica casi desde su fundación, en los años ochenta: Izquierda Unida. Después de las batallas internas por el control del partido, que ganó Llamazares, ahora se le deben sumar sus problemas en la Comunidad Valenciana, donde la antigua coalición que llevó a Isaura Navarro al Congreso se ha desintegrado, con una sopa de letras de siglas de difícil comprensión para el común de los mortales. Lo que está claro es que, por matemática electoral, es casi imposible que por separado puedan conseguir algún escaño. Si a esto le sumamos su mal llevada campaña, tanto en internet como con sus carteles electorales, y el desgaste de su versión catalana, que es posible que Joan Herrera no consiga sortear, lo más probable es que IU tenga que soportar el 9M una nueva derrota.

Como se suele decir, en todas partes cuecen habas, y no iba a ser menos en el interior de los partidos. Lo que está por ver es cómo premian o castigan los ciudadanos estas vicisitudes en las próximas elecciones.

Seguir leyendo » · Escrito el: 15-February-2008 · · 3 comentarios »