Sobre las primarias en Madrid

No he seguido con demasiado interés las elecciones primarias en Madrid, tanto por distancia geográfica como porque sigo pensando que es un tema de carácter regional, que probablemente caerá en el olvido en unos pocos días. Sin embargo, el intenso seguimiento que se ha hecho de la noche electoral en las redes sociales ha acabado convirtiendo estas elecciones primarias en un interesante y poco común ejemplo de transparencia en el modo en que funcionan los procesos democráticos internos de los partidos, que merece al menos unas breves reflexiones. Además, la victoria de Tomás Gómez puede ofrecer algunas respuestas a las preguntas clásicas sobre democracia intra-partidista: ¿qué explica el comportamiento electoral de los afiliados en unas elecciones primarias? ¿cómo reaccionan el resto de los votantes ante una elevada competición intra-partidista? ¿qué consecuencias tienen las primarias a nivel regional en los equilibrios de poder a nivel nacional?

Volviendo a este caso concreto, ¿por qué ha ganado Tomás Gómez? A priori, Trinidad Jiménez parecía la candidata mejor posicionada: su perfil ideológico se acercaba más a la del afiliado medio madrileño, su imagen pública era muy positiva y, según las encuestas publicadas en varios medios de comunicación, era la candidata mejor ubicada en la carrera por arrebatar a Esperanza Aguirre su mayoría absoluta en el gobierno regional. Sin embargo, la mayoría de afiliados han opinado de manera diferente: ¿por qué? ¿hasta qué punto su voto se ha guiado por su evaluación de la potencialidad de cada candidato; o por sus lealtades partidistas a las direcciones regional o federal del partido? Aunque es difícil responder esta pregunta, la diferencia en el resultado parece haberla marcado el trabajo que ha ido llevando a cabo Tomás Gómez desde su designación como secretario General del PSM, en 2007. El más que evidente intento de Ferraz por injerir en la designación del candidato; y el hecho de que toda encuesta con candidatos hipotéticos es, por definición, poco fiable; son otros dos argumentos que habrán pesado en la decisión de los afiliados, muy en la línea de dos de las teorías clásicas sobre el funcionamiento interno de los partidos.

Pensando ya en las próximas elecciones, la pregunta obvia es: ¿qué impacto tendrán las elecciones primarias en el resultado de Mayo de 2011? ¿castigarán los votantes madrileños las disputas internas en el PSOE? Es complicado responder esta pregunta, porque hay dos resultados plausibles, de carácter contradictorio. Por un lado, la investigación sobre este tema apunta claramente que los votantes (moderados) castigan los partidos divididos, puesto que tienden a confundir el debate interno con el faccionalismo. Sin embargo, en este caso concreto, las elecciones primarias han servido para incrementar la popularidad de Tomás Gómez, protagonista de titulares en prensa nacional durante las últimas dos semanas, lo cual sin duda tendrá un efecto positivo, al menos en lo que a su valoración como candidato respecta. ¿Cuál de estas dos tendencias predominará? Sin duda, la clave estará en cómo se gestionen los nuevos equilibrios de poder tras esta noche: si Tomás Gómez consigue una “reconciliación” entre ambos sectores, que pueda manifestar públicamente al electorado madrileño (por ejemplo, incorporando apoyos claves de Trinidad Jiménez en su candidatura), podría evitar asumir parte del desgaste que supone presentarse ante el electorado como un partido dividido.

La última pregunta, quizás de carácter más coyuntural, pero que es la que se hacen la mayoría de periodistas, a juzgar por los titulares de mañana es: ¿afectará de alguna manera la victoria de Tomás Gómez a la estabilidad de la presidencia de Zapatero? Al menos en lo que a número de votos respecta, lo dudo mucho. Como decía antes, unas elecciones primarias como estas no son más que un tema de carácter local e interno, que pronto caerá en el olvido ante lo que realmente le importa a los votantes ahora mismo: la situación económica. Ahora bien, es en la lucha intra-partidista en donde esta derrota adquiere una singular relevancia: Zapatero ha demostrado que ya no goza del monopolio del control del partido. El PSM ha sido desde siempre una agrupación con intereses propios, constantemente en conflicto con la dirección federal, pero en este caso Trinidad Jiménez era la apuesta personal del presidente. Y su fracaso le toca muy directamente, lo cual hace esperar que no sea el último desaire que pueda sufrir durante los próximos años por parte de los barones regionales de su partido, una vez que la veda ya ha sido abierta. Estos desequilibrios sin duda afectarán cómo afronte el PSOE las elecciones de 2012, pero antes de ello aún queda por resolver la principal incógnita: ¿intentará Zapatero repetir como candidato socialista por tercera vez?

Seguir leyendo » · Escrito el: 03-October-10 · · 2 comentarios »

2 comentarios en “Sobre las primarias en Madrid”

  1. Club Lorem Ipsum :: Materias Grises » Archivo » Postmortem: las primarias de Madrid escribió:

    [...] en cargos) – sólo intentas cargarte al jefe cuando parece que con él no vamos a ninguna parte.  No, no creo que Zapatero sea el candidato el 2012. Lo llevo diciendo desde hace [...]

    04 October 2010 a las 5:10
  2. La victoria de Tomás Gómez « Geografía Subjetiva escribió:

    [...] es la diferencia entre estas primarias y las míticas primarias de Borrell contra Almunia? Tanto Gómez como Jiménez eran candidatos oficiales, aunque de dos oficialidades diferentes, de [...]

    04 October 2010 a las 14:03