Ver para creer

Actualización. Muy buena gestión por parte de Zapatero del timing político y de la agenda de pre-campaña. Lakoff estaría orgulloso de él. Mientras que en el PP las luchas internas están fagocitando las (pocas) esperanzas electorales de Rajoy, en el PSOE se han dedicado estos últimos días a, en vez de centrar su discurso en el ataque (fácil) a los populares, desgranar las primeras propuestas de su campaña electoral. Ya podemos atisbar bastante en qué se basaran las campañas de cada uno de los dos principales partidos. Rajoy intentará desacreditar a cualquier precio la acción política de Zapatero. Los socialistas, por el contrario, utilizarán la técnica del “judoka” (Zapatero dixit): aprovechar la fuerza de su adversario para derrotarle. Veremos cuál de las dos estrategias es más exitosa.

Seguir leyendo » · Escrito el: 17-January-2008 · · 4 comentarios »

Sin novedad en el frente

duran1peq.JPGAunque no tanto como Izquierda Unida, en estas elecciones Convergència i Unió también deberá luchar contra un bipartidismo cada vez menos imperfecto como el español. Lo tiene muy difícil la coalición para poder volver a alcanzar sus resultados de hace un par de legislaturas, y que lo convertían en prácticamente un ‘partido bisagra’ entre PP y PSOE. Aún así, parte con ventaja en el sentido en que sus últimos resultados fueron los peores de los últimos 20 años y, por tanto, tiene poco qué perder y mucho que ganar. Con respecto a sus posibles estrategias, en mi opinión, sus dirigentes deberán enfrentarse durante la próxima campaña electoral a un dilema de difícil solución: reforzar su perfil moderado y su capacidad para influir en la gestión de gobierno; o, por el contrario, continuar por el camino iniciado por Mas y su ‘dret a decidir’, tratando de captar parte del electorado descontento de ERC.

La primera de las opciones se basaría en su notable fuerza en el Congreso de los Diputados (seguramente volverán a ser la tercera fuerza política), y su importancia en el probable caso de que ninguno de los dos partidos principales obtuvieran la mayoría absoluta. Si ya en la legislatura anterior, PSOE y CIU sumaban 174 escaños; en esta legislatura, casi todos los sondeos indican que podrían superar el límite de los 176 escaños. Sin embargo, esta estrategia comporta un riesgo añadido: es bien conocido el fenómeno del voto dual, que se da con mucha fuerza en Cataluña (un cierto porcentaje de votantes de CiU en las autonómicas pasan a votar PSOE en las generales). Un perfil moderado, y poco diferenciado de los dos principales partidos, podría fomentar esta dinámica. Y esto se podría acentuar aún más en el caso en que la coalición no aclarase desde un principio que no está dispuesta a pactar con el PP. A esto deberíamos añadir también que el PSC, su principal rival político en este aspecto, ha reforzado bastante su perfil catalanista en estos últimos meses, lo cual reduciría el rechazo de aquellos que votarían a Zapatero pero no votarían a Bono (votar PSC sería una garantía de que el gobierno socialista tendría también un perfil más federalista).

Una segunda posibilidad sería continuar por la senda iniciada por Artur Mas y su fundación de la “Casa gran del catalanisme”. Partiendo del hecho que es casi seguro que ERC perderá un mínimo de 2 escaños, CiU podría aspirar a captar esta parte del electorado que, de otra manera, seguramente pasaría al abstencionismo o al voto de partidos extraparlamentarios. En parte, me da la sensación que ésta es la estrategia prioritaria en CiU, algo que se puede comprobar en toda la campaña que está realizando como protesta por la crisis de infraestructuras en Catalunya. Sin embargo, creo que no será una opción exitosa. En primer lugar, no podemos olvidar que la “Casa Gran” no deja de ser un concepto bastante borroso, una apuesta sin mojarse por algo parecido a la autodeterminación y, en definitiva, poco más que un gesto electoralista. No estoy seguro de si este tipo de ideas son especialmente atractivas para el sector “crítico” de ERC, que precisamente quiere huir de la falta de contundencia en este sentido de los cargos del partido en el poder. Por otra parte, tampoco se nos debe escapar quién es el cabeza de lista de CiU al Congreso: Duran i Lleida; alguien que no se caracteriza precisamente por ser muy cercano al centro político (no olvidemos que, por ejemplo, votó en contra del matrimonio homosexual), y por tanto, no muy bien visto por ERC.

duran2peq.JPGPasando ahora a un análisis más cuantitativo, provincia por provincia, hay dos circunscripciones que deberían ser clave para CiU: Lleida i Barcelona. En la primera de ellas, la coalición se quedó en las últimas elecciones a tan solo 250 votos de obtener un escaño más. Aunque tampoco lo tendrá excesivamente fácil, porque tanto el PSC (que obtuvo unos buenos resultados en las últimas municpales) como el PP (que se quedó a pocos votos más, 370 exactamente, de obtener ese mismo escaño) serán duros competidores. Los sondeos publicados hasta la fecha (de El Mundo y Público) no le son muy favorables a CiU: el primero afirma que el último escaño caería en las filas del PP, mientras que el segundo cree que los socialistas lo mantendrían. Personalmente, me inclino (más por intuición que por otra cosa) por esta segunda posibilidad.

El segundo gran campo de batalla para CiU será Barcelona. El elevado tamaño de la circunscripción (31 representantes) facilita los cambios, y hemos de tener en cuenta también los resultados de las últimas elecciones: en las generales, los dos últimos escaños se los llevaron, respectivamente, PP y PSC; y en las municipales, CiU fue el partido que más mejoró sus resultados. Respecto a los resultados concretos, la coalición podría beneficiarse del casi seguro retroceso de ERC en un mínimo de un escaño. Las encuestas de nuevo difieren: Público presenta un resultado casi inverosímil (PSC subiría hasta 2 hasta 16, a costa de CiU y ERC), mientras que El Mundo dibuja un panorama con pocos cambios (tan solo un trasvase de un escaño del PSC a CiU). Desde mi punto de vista, es bastante probable que CiU gane este diputado, seguramente a costa de ERC, pero también creo que es posible que el PSC aumente su representación, en detrimento del PP.

En las otras dos circunscripciones, es mucho más difícil que se produzcan cambios de relevancia para CiU: en Girona se encuentra a unos 30.000 votos de conseguir un escaño más; y en Tarragona, a casi 50.000. Y también es difícil que pierda escaños: el último se atribuyó, respectivamente, a ERC (que seguramente lo perderá, a favor del PP), y a los populares (que mantendrán).

Como conclusión, el titular más importante es que no hay titulares. Y eso es una buena noticia para Duran i Lleida, bastante debilitado y contestado internamente, y con riesgo de quedar dañado en caso de empeorar los resultados de 2004. En mi opinión, esto es difícil que suceda, ya que seguramente conseguirá mantener sus 10 diputados o, en todo caso, aumentar hasta 11 con el de Barcelona. Veremos, también en este caso, si mis predicciones se cumplen.

PD: Las fotos son de Òscar Salcedo, futuro alto cargo de Convergència i Unió. ;)

Seguir leyendo » · Escrito el: 10-January-2008 · · 2 comentarios »

El PSOE y el voto oculto

Como cada año, 2008 empieza con pronósticos sobre lo que ocurrirá durante los 365 días. Y, con las elecciones en el horizonte, no cabe ninguna duda de que en todas las quinielas aparece alguna apuesta sobre cuál será el resultado. La misma dinámica se repite en los principales diarios de nuestro país. Mañana, sin ir más lejos, Público presentará los primeros resultados de una macroencuesta realizada durante el mes de diciembre, a partir de la cual presentará una aproximación a una posible asignación de escaños. Las conclusiones de un sondeo similar eran publicadas la semana pasada en El Mundo, aunque con algún que otro error de bulto, que más adelante comentaremos. Para cuadrar el círculo, El País dibujaba nubes negras en el horizonte de Zapatero, como consecuencia de los últimos datos económicos que se han conocidos, y que no le son muy favorables. En cualquiera de los tres casos, hay algo que parece estar claro: el empate técnico se mantiene, y cualquiera de los dos principales partidos tiene aún opciones de ganar.

Volviendo al sondeo de El Mundo, me gustaría centrarme en uno de los aspectos que comenta el periodista Casimiro García-Abadillo en la versión online del artículo (que se amplia más en la versión escrita). En concreto, advierte que la reducida diferencia entre los dos partidos puede deberse a un supuesto “voto oculto” al PSOE, igual que sucedía en las encuestas de 1993, 1996 y 2004, basándose en que todos los casos los sondeos reflejaban un porcentaje de voto inferior al que posteriormente obtuvieron los socialistas, en las urnas. Resulta bastante curiosa la facilidad con que atribuye estas diferencias a un supuesto porcentaje de ‘voto oculto’, sin ningún otro tipo de justificación. Sin entrar en más detalles, pienso que se equivoca por tres motivos: en primer lugar, una buena encuesta ya ‘compensa’ los efectos del voto oculto mediante la aplicación de fórmulas correctoras, para trasladar la intención declarada de voto en expectativa de voto, basándose en otras variables (como la proximidad partidista, el recuerdo de voto o la autoubicación ideológica). En segundo lugar, no podemos etiquetar directamente este desfase entre encuestas y resultados electorales como ‘voto oculto’, especialmente cuando en nuestro país esta denominación se ha aplicado muy especialmente a la derecha. Y, en tercer lugar, ¿cómo podemos distinguir la ocultación del voto de una tardía decisión sobre votar o no votar, y sobre a cuál partido votar?

Más allá de las dudas que pueda suscitar, lo cierto es que siempre es interesante plantearse si, efectivamente, pueden estar dándose dinámicas de voto oculto al PSOE. No existe mucha literatura al respecto, aunque sí es cierto que hace un par de años apareció publicado en la Revista Española de Ciencia Política un artículo muy recomendable al respecto, firmado por Ignacio Urquizu. Sus dos principales conclusiones eran, por un lado, que sí existió durante los años 80 un importante porcentaje de voto oculto al PP, pero que éste decayó en los 90; y, por otra parte, que también ha existido cierto voto oculto al PSOE, aunque de menor envergadura, y siempre coyuntural, asociado a momentos en que el partido tomaba decisiones no consideradas “de izquierdas”. Para el período desde 1993 hasta 2004, el propio autor, apoyándose en la escasa diferencia entre voto declarado y voto real, descarta la existencia de un voto oculto a ninguno de los dos principales partidos.

Sin embargo, el hecho de utilizar las medias como indicadores nos hace perder un matiz importante como es la diferencia entre el porcentaje que predicen las encuestas pre-electorales y el posterior resultado real. Es aquí donde, efectivamente, se da el fenómeno que se comentaba en el artículo de El Mundo: mientras que las encuestas suelen acertar en los resultados electorales del PP, no ocurre lo mismo con los del PSOE. Veámoslo mejor con una gráfica, en la que se representa la evolución de la intención declarada de voto, según los barómetros del CIS, y los resultados reales para las elecciones de 1996, 2000 y 2004 (calculados los porcentajes sobre el total de electores, y no de votantes).

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Fuente: CIS y datos del Ministerio de Interior

Como podemos comprobar, el voto al PSOE se disparó en al menos 5 puntos en cada una de las elecciones, con respecto a los sondeos inmediatamente previos; mientras que (a excepción de las elecciones de 2000), las encuestas acertaron con un escaso margen de error los resultados del PP. Esto sugiere, más que la existencia de un voto oculto al PSOE, una tardía movilización del voto de la izquierda y un cierto retraso de su decisión de voto en relación con los votantes del PP. En consonancia con lo que señalaban hace unos días, por ejemplo, David Santos y los moqueteros, frente a la fidelidad (y predicibilidad) de la derecha, los votantes de izquierda serían más volátiles, más abstencionistas y más influenciables por los efectos de las campañas electorales (y, por tanto, serían quienes tendrían más peso en el resultado final de las elecciones).

Será interesante comprobar, pasadas las elecciones, si esta tendencia se mantiene y Zapatero consigue, igual que en 2004, disparar en 5 o más puntos la intención directa de voto en los días previos a las elecciones.

Seguir leyendo » · Escrito el: 07-January-2008 · · 5 comentarios »