Elecciones Europeas (I). La abstención

A semana y media de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo en España, que se presentan como las más disputadas de las cinco convocadas hasta ahora, lo único que puede darse por seguro es que la abstención será elevadísima. Pese a los esfuerzos de las instituciones europeas y de los partidos políticos en la movilización de sus electorados, lo más probable es que la participación acabe de nuevo por debajo del 50%, en niveles similares a los de 2004.

Gran parte de la responsabilidad de esta baja participación en los comicios europeos se apoya en su propio diseño institucional: el hecho de que las circunscripciones se correspondan con los diferentes estados conlleva que los sistemas de partidos resultantes sean muy similares a los de las elecciones a nivel nacional. Los comicios europeos se convierten, como es bien conocido, en elecciones de “segundo orden”, en que únicamente acuden a las urnas los ciudadanos más motivados para votar. A esto ha contribuido también el fracaso de las instituciones comunitarias a la hora de fomentar una “cultura política europea”, y de publicitar su labor y su importancia en términos políticos, generando ciudadanos que se sienten alejados, más política que geográficamente, de Estrasburgo y Bruselas, y de sus representantes en dichas instituciones.

Uno de los elementos más significativos de este fracaso es el hecho de que, paradójicamente (o quizás no) sean los más jóvenes los que muestren mayores niveles de abstencionismo diferencial en las elecciones europeas respecto las nacionales, al menos en España, como muestro en la siguiente tabla. Aunque, en términos absolutos, la mayor bolsa de abstencionistas se encuentra en los ciudadanos de edad adulta (debido a que, sobre el total de la población, representan una mayor proporción), el hecho de que los más jóvenes tiendan tan poco a participar supone, a mi juicio, una cuestión que merece ser estudiada con más profundidad. Porque si son los jóvenes menores de 30 años, socializados en un período en que las instituciones europeas ya funcionaban a pleno rendimiento, los más abstencionistas: ¿cabe esperar, en el futuro, una ciudadanía aún más pasiva electoralmente, como consecuencia del lógico reemplazo generacional?


Fuente: Encuestas Post-Electorales del CIS y European Election Studies (sólo para datos agregados de las elecciones europeas)

El debate de fondo sobre esta cuestión, sobre el que se ha investigado profusamente en la ciencia política, es el relativo a la importancia de la socialización y de la coyuntura vital de cada invididuo en sus pautas de comportamiento electoral. En este caso concreto, ¿por qué los jóvenes participan menos en las elecciones europeas? Una respuesta podría ser simplemente su falta de interés por la política, debido al momento de su “ciclo vital”, en que perciben la política como algo distante, “que no les afecta”. Otra haría referencia a un elemento más generacional: el hecho de haberse socializado políticamente en un contexto de menor intensidad del debate político, en que las cuestiones europeas pierden peso. El hecho de optar por una u otra respuesta tiene diferentes implicaciones: mientras que, de aceptar la primera, el abstencionismo sería un fenómeno transitorio, que desaparecería según fueran madurando políticamente; si aceptamos la segunda, cabría esperar que su tendencia a abstenerse se mantuviera estable a lo largo de toda su vida. En el largo plazo, según las generaciones superiores fueran siendo reemplazadas por las más jóvenes, esto generaría una ciudadanía elevadamente abstencionista.

La mejor manera de intentar responder a esta pregunta es desde una perspectiva longitudinal, con gráficos similares a los que presenté hace un tiempo, para la identificación ideológica. En el primero de ellos represento las diferencias entre las tasas de abstención de cada grupo de edad respecto a la media de cada elección, para la totalidad de países de la Unión Europea. El hecho de representar las diferencias respecto a la media y no las tasas de abstencionismo se basa en que así puede controlarse el efecto del contexto específico de cada elección.

GRÁFICO 1. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones europeas (total de países)

Fuente: European Election Studies. Nota: valores más elevados corresponden a una mayor participación.

Los datos del gráfico sugieren, en primer lugar, que los elevados niveles de abstención que se registran en España en las generaciones más jóvenes son similares cuando analizamos el total de países. Por otra parte, las estables diferencias entre cohortes sustentan, en parte, la idea del fracaso de la Unión Europea en el fomento de una cultura política participativa a nivel europeo: cuanto más reciente es la cohorte, menor es su participación en las elecciones al Parlamento Europeo.

Sin embargo, el hecho de que sean sólo cuatro las elecciones celebradas hasta el momento dificulta confirmar hasta qué punto las diferencias entre generaciones se debe al efecto de la socialización o simplemente al hecho de estar atravesando cada una un momento diferente de su ciclo vital. Para responder a esta cuestión, hemos de recurrir a otro tipo de elecciones, para los que las series temporales disponibles son mayores, como el caso de las elecciones generales en España o, aún mejor, las elecciones presidenciales en Estados Unidos. A continuación presento el mismo tipo de gráficos para ambos países.

GRÁFICO 2. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones generales en España

Fuente: Encuestas Post-Electorales del CIS

GRÁFICO 3. Diferencia entre abstención media en cada elección y tasas de abstencionismo de cada cohorte de edad en elecciones presidenciales en EEUU

Fuente: American National Election Studies

Estos dos últimos gráficos, al contrario que el anterior, nos animan a ser optimistas: si prestamos atención a la evolución de las cohortes más jóvenes, comprobamos cómo, sin excepción, todas ellas incrementan su participación electoral según avanzan en edad, situándose en la media poblacional o ligeramente por encima de ella al llegar a los 35-40 años. Pese a ello, vemos como las dos generaciones más recientes muestran unas tasas de abstencionismo inferiores a las que tenían las cohortes superiores cuando contaban con su misma edad, lo cual sugiere que las diferencias entre cohortes no desaparecen por completo.

En cualquier caso, de lo que no hay duda es que en las elecciones europeas de la próxima semana se volverán a batir récords en el abstencionismo, como consecuencia de una ciudadanía que, cada vez más, percibe muy lejanos a sus representantes europeos en el Parlamento Europeo, y que entiende estos comicios como una manera de simplemente mostrar su opinión con el panorama político de su país. Y estos dos elementos afectan de manera muy especial a los más jóvenes que, como de nuevo cabe esperar, serán los que se acerquen en menor proporción a las urnas.

Seguir leyendo » · Escrito el: 28-May-2009 · · 4 comentarios »